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Semetabaj Hispano: Espiritualidad, pastoral, cultura y amistad.

Homilias para Villamediana

Impresionantes memoria de la JMJ de Río

Impresionantes memoria de la JMJ de Río

Utilizo abundantemente la JMJ de Río para la predicación. Cuento con material gráfico y todas las intervenciones del Papa en el impresionante número de Alfa y Omega de 1 de agosto de 2013 ¡Qué gran tesoro!

Hoy, por ejemplo, acabé así mi homilía dominical:

Queremos ser como esos millones de jóvenes cristianos que se reunieron con el Papa en Brasil en la Jornada Mundial de la Juventud. Y recibir, como dicha para nosotros, esta invitación del Papa: 

Qué bonito ha sido participar en la jornada Mundial de la Juventud, vivir la fe junto a los jóvenes venidos de los cuatro ángulos de la tierra; pero ahora tú debes ir y transmitir esta experiencia a los demás. Jesús te llama a ser discípulo en misión.

¡No defraudemos a nuestro amado Papa Francisco!

Esperanza y decisión

Esperanza y decisión

“Vendrán de Oriente y de Occidente y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios”.

Hermanos: Este sorprendente anuncio de Cristo es un aviso y un estímulo para nosotros. El descanso y sosiego del verano no ha de dejarnos insensibles por dentro, sino estimularnos  a no quedarnos atrás y encontrarnos, por descuido, con que Dios nos cierra la puerta.

Nosotros, por el contrario, queremos formar parte de la multitud, "de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur", que gozará de la felicidad que Dios quiere darnos, si pasamos por la puerta estrecha del sacrificio, del trabajo bien hecho y de la honradez de vida.

Queremos ser como esos millones de jóvenes cristianos que se reunieron con el Papa en Brasil en la Jornada Mundial de la Juventud. No se debiera borrar de nuestra memoria esa famosa playa de Copacabana, en Sao Paulo, repleta de tres millones de jóvenes del mundo entero, de Oriente y Occidente, del norte y del sur, escuchando al Papa y dispuestos a entrar por la senda estrecha del sacrificio, de la entrega y la generosidad.

Pidamos que nuestros jóvenes de Villamediana no sean ajenos a este despertar religioso. Y que nosotros les acompañemos en esa entrega. Que así sea.

Gozo y alegría por la Asunción de María en Villamediana

Gozo y alegría por la Asunción de María en Villamediana

Hermosas celebraciones parroquiales, tanto a las 9 de la mañana en que contamos con la presencia de Mons. Lucio Angel, que nos ha recordado cosas preciosas, que motivan el aprecio a esta, su querida parroquia; como a las 12, en que el coro parroquial se ha lucido y muchos feligreses han festejado a la Virgen, titular de la Parroquia. Así les he motivado en la homilía y así lucía, como se aprecia en la foto, la Asunción de la Virgen, que corona el retablo parroquial:

“Una Mujer vestida de sol, la luna por pedestal y coronada con doce estrellas”, hemos leído en el Apocalipsis ¿Quién es ella?

Hermanos: Alegrémonos, porque ella es la humilde María de Nazaret, glorificada por su divino hijo. Nuestra parroquia de Villamediana, la tiene como Titular y  Patrona. Pidámosle lo que necesitemos, que es poderosa y, a la vez, cercana y comprensiva.

“La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte”. Esto enseña el Catecismo de la Iglesia, explicando nuestra fe.

¡Cómo nos alegra que la humilde mujer, que vivió toda su vida oculta en el pequeño pueblo de Nazaret, trabajando en las tareas del hogar, sea la reina del Universo! Ella nos comprende, ella nos sabe ayudar, ella nos quiere, aunque no tengamos fama, ni dinero, ni influencias. No dejemos nunca de rezarle, como hemos aprendido desde la infancia, en la catequésis parroquial, en las celebraciones en esta querida iglesia y en nuestras fiestas. Y comportémonos como hijos, para que ella no tenga que avergonzarse de ser nuestra Madre. Que así sea.

Con el Papa nos alegramos y pedimos por las vocaciones

Con el Papa nos alegramos y pedimos por las vocaciones

“La mies es abundante y los obreros pocos”

            Jesús, para llevar su evangelio de salvación al mundo entero, necesita colaboradores. Los encontró en los doce Apóstoles, los encontró en “los setenta y dos”, que envió por delante “de dos en dos, a todos los pueblos y lugares donde pensaba ir él”, los debiera encontrar en nosotros.

            ¿Estamos dispuestos a colaborar, o preferimos sestear y perder el tiempo?

            ¡Qué buena ocasión el verano para difundir, con la sonrisa, el afán de servicio, la palabra amable y la generosidad, la buena nueva del evangelio ¡El mundo lo necesita! ¡Feliz verano evangelizador!

Muy hermoso cuentan que ha sido el encuentro del Papa con los jóvenes vocacionados. Ojalá que esta siembra fructifique en abundancia por la generosa respuesta de los llamados. Pido por ello.

Un domingo para la esperanza y la alegría

Un domingo para la esperanza y la alegría

“Dios ha visitado a su pueblo”

            Así, dice el evangelista San Lucas, daban gloria a Dios quienes fueron testigos del milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Naín.

            ¡Cómo necesitamos sentir nosotros también la admiración de aquellos testigos. Y renovar nuestra fe en Dios, “Señor y dador de vida”, que nos hará partícipes de su resurrección gloriosa si ahora le acompañamos en su pasión, participando, compartiendo y aliviando las penas de los hermanos.

            Que el año de la Fe, nos renueve como creyentes, para que difundamos la alegría de vivir, sin temer la muerte, seguros de resucitar con Cristo ¡Como los santos!

Fiesta de la Divina Misericordia

Fiesta de la Divina Misericordia
“Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia”

Los cristianos cantamos este salmo, especialmente en este domingo segundo de Pascua, en el que Jesús Resucitado pide al incrédulo Tomás que toque las llagas que han dejado los clavos y la lanza en su cuerpo glorioso. Esas marcas aseguran  que la misericordia de quien las lleva, el Señor Resucitado, no tiene límites. Porque sólo quien es capaz de sufrir hasta ese extremo es capaz de querer y de perdonar siempre. Por eso podemos cantar jubilosos, ante nuestro Dios llagado por amor: “Dad gracias al señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.

Con qué fuerza vivió y predicó esta verdad el Beato, Juan Pablo II: “Ha llegado la hora –decía- en la que el mensaje de la Divina Misericordia debe llenar los corazones de esperanza y convertirse en chispa de una nueva civilización: la civilización del amor”.

Con la misma fuerza nos predica ahora el Papa Francisco “No debemos tener miedo de la bondad, ni de la ternura” (Misa del comienzo de su pontificado, 19 de marzo)

 

 

Para un predicación de calidad

Para un predicación de calidad

Esto sugiere hoy en Zenit el P. Antonio Rivero:

Debemos dar solamente una idea en la homilía o en la plática, y desarrollar esa idea en dos o tres aspectos. Pero solamente una idea. Sólo así el oyente saldrá con una idea bien aprendida y tratará de vivirla en su día a día. De las tres lecturas dominicales se puede sacar perfectamente una sola idea, desarrollada en dos o tres aspectos.

¡Una sola idea! Quien habla de muchas ideas lo único que hace es dispersar al oyente y no saldrá con nada claro ni concreto. Quien dice muchas ideas está manifestando que no preparó a fondo la predicación.

De acuerdo con el P. Antonio. A ver si lo cumple mi homilía para este domingo 27 de enero: 

DIOS NOS QUIERE

Sus mandatos alegran el corazón

El pueblo de Israel experimentó, en el largo destierro que padeció lejos de Jerusalén y del templo de Dios, la tristeza de estar lejos del Creador. Por eso, al volver del destierro, celebra gran fiesta al escuchar de nuevo los mandatos de Dios que alegraron los corazones entristecidos del  Pueblo.

¿No estaremos ahora sintiendo la misma tristeza por el olvido y el rechazo de Dios, que se da en nuestra sociedad ¡Volvamos a Dios, en este Año de la Fe! Escuchemos su Palabra en la festiva celebración de la misa dominical y se alegrará nuestro corazón y mejoraremos como personas y mejorarán las familias y nuestro mundo.

Su Espíritu nos une

Los cuerpos se descomponen cuando los abandona el alma viviente. San Pablo nos recuerda que a la Iglesia, cuerpo de Cristo, la mantiene Dios, viva y unida, por medio del Espíritu santo, que se nos da en el Bautismo. Si nos dejamos guiar por Él, la Iglesia será “en Cristo sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios de la unidad  de todo el género humano” (Lumen Gentium, 1). Y logrará la humanidad liberarse de luchas y divisiones que le impiden colmar sus ansias de libertad y de felicidad. En este Año de la Fe, y en el “Octavario por la unidad de los cristianos” que estamos celebrando, tengámoslo muy presente.

Su Hijo Jesucristo es la “Buena noticia” que esperamos

Así lo sintieron los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos, que tuvieron la dicha de encontrar a Jesús en los caminos y pueblos de Galilea. Porque no se desentendía de sus dolencias, ni les recriminaba sus desgracias, sino que les anunciaba “el año de Gracia del Señor”.

En este Año de la Fe fijemos nuestros ojos en Cristo, como sus compatriotas de Nazaret, para que redescubramos que Él es la Buena noticia, el Evangelio, y recuperemos el optimismo y nos convirtamos a Dios. Así la alegría volverá a tantos corazones rotos, a tantas familias que la han perdido, y a esta sociedad entristecida ¡Con fe y ganas es posible! Hermano, no lo olvides: ¡Dios te quiere!

Redescubrir la fe

Redescubrir la fe

Jesús no pudo hacer ningún milagro en su tierra, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe”.

            Si los contemporáneos y paisanos de Cristo carecían de fe, nuestra generación parece encontrarse en situación semejante. Y la falta de fe ata las manos a Dios, que deja de recibir las súplicas y recibe quejas constantes y desprecios.

            Es necesario, nos invita el Papa, “descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos. (…) Creer en Jesucristo es el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación” (Porta Fidei, nº 3).

            En estos días veraniegos, el descanso y la contemplación de la naturaleza, puede ayudarnos a dar nuevo brillo a la fe, empolvada por el descuido o el paso del tiempo. Saquemos tiempo para Dios, que nos lo regala tan generosamente ¡Será una inversión segura para este tiempo de crisis!

En la fiesta de San Juan Bautista

En la fiesta de San Juan Bautista

   Yo no soy quien pensáis, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias”.

            Con estas palabras recordaba san Pablo, en una sinagoga judía en la que fue invitado a predicar, la sencillez de Juan Bautista, remarcando que esa cualidad confirmaba la veracidad de su anuncio. Hoy, al escucharlas, debiéramos  rechazar toda arrogancia y presunción para que la Nueva Evangelización alcance también el corazón de nuestros contemporáneos, que aceptan mejor el evangelio cuando se les anuncia con humildad y  con el testimonio de la propia vida.

            Esta  fiesta del nacimiento del mayor de los profeta  es una buena ocasión, por tanto, para intentar lo que nos dice el Papa en su Carta Apostólica de convocatoria del próximo año de la fe: “Hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido a favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe”.

Felicito hoy al P. Julio César Fernandez Leal, asiduo seguidor de este blog, que estará celebrando la fiesta patronal en su Parroquia de San Juan La Laguna ¡Que la disfrtue!

Experiencias que ayudan a crecer en la fe

Experiencias que ayudan a crecer en la fe

Las he contado en la homilía de la víspera del Corpus:

La experiencia de silencio y adoración vivido en Cuatro Vientos, Madrid, en la JMJ el pasado año: un millón de personas en un silencio orante que todavía oigo en mi interior.

Y la experiencia de caridad de un necesitado, sordomudo, no bien arreglado y con algunas deformaciones, que cada domingo, durante años, me esperaba al entrar a la misa para que le diera un abrazo. Cuando celebré mis bodas de plata sacerdotales, se enteró y me trajo una bolsa de rosquillas. Lo consideré el mejor regalo por venir de alguien que no sabía nada, ni tenía nada, pero sabía dar y querer.

¡Feliz día del Corpus Christi!

Una revolución profunda, duradera y universal

Una revolución profunda, duradera y universal

La que comenzó en Pentecostes. La que aún seguimos necesitando.

No comenzó por la fuerza de las armas, ni por las finanzas, ni siquiera por la cultura.

Comenzó en los corazones de hombres sin poder, sin estrategia, sin nada.

Pero Dios les cambió el interior y se les quedó pequeño el mundo. Hicieron la gran revolución: liberaron esclavos, quitaron temores, potenciaron lo humano y abrieron las compuertas del Espíritu, que hizo reverdecer la tierra y los corazones secos.

Hoy contamos con la misma fuerza, la del Espíritu Santo ¿la apreciamos?, ¿la respetamos? ¿colaboramos con Él?

¡Vén espíritu divino, entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos!

Retomar la Sagrada Escritura

Retomar la Sagrada Escritura

Con la luz de la Pascua los seguidores de Cristo se convirtieron en Apóstoles: difusores de esperanza en un mundo oscuro y ciego. Anunciaban y testificaban que la resurrección del que había muerto en una cruz ignominiosa, había sido querida y anunciada por Dios. Y, por defender esta verdad de la que eran testigos, afrontaron sin miedo la muerte. No lo hicieron por ceguera o cerrazón de mente, sino  por comprobar que sólo de Dios podía venir que se cumpliera inexorablemente “todo lo escrito en la ley de Moisés y en los Profetas y salmos a cerca de Cristo”.

¿No se nos habrá disipado a nosotros la fe por olvidar las respuestas profundas de la Sagrada Escritura y enfrascarnos en opiniones  humanas superficiales y vanas? ¿No habrá llegado el momento de retomar la lectura del evangelio y demás libros de la Biblia para que se avive esa fe empobrecida y, por ello poco consecuente y frágil?

En la proximidad del Domingo de Ramos

En la proximidad del Domingo de Ramos

“Jesús rehuyó siempre las tentativas populares de hacerle rey, pero elige el momento y prepara los detalles de su entrada mesiánica en la ciudad de David, su padre. Es aclamado como hijo de David, el que trae la salvación (“Hosanna” quiere decir “¡sálvanos!”. “¡Danos la salvación!”). Pues bien, el  “Rey de la Gloria” entra en su ciudad “montado en un asno”: no conquista a la hija de Sión, figura de su Iglesia, ni por la astucia ni por la violencia, sino por la humildad que da testimonio de la Verdad. Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños y los “pobres de Dios”, que le aclamaban como los ángeles lo anunciaron a los pastores.” (Catecismo de la Iglesia)

            En un mundo como el nuestro, harto de promesas falsas y palabras huecas, se necesita la Semana Santa para aclamar al que viene humilde y callado a dar su vida por nosotros. Que nuestros ramos expresen adhesión y compromiso con ese Rey humilde, que quiere y puede salvarnos.

El domingo: día para Dios, que nos quiere

El domingo: día para Dios, que nos quiere

Jesús contestó: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré”

“Jesús -dice el Catecismo de la Iglesia- veneró el Templo subiendo a él en peregrinación en las fiestas judías y amó con gran celo esa morada de Dios entre los hombres. El Templo prefiguraba su Misterio. Anunciando la destrucción del Templo anuncia su propia muerte y la entrada en una nueva edad de la historia de la salvación, donde su cuerpo será el Templo definitivo”.

Nos acercamos a la Semana Santa para revivir este drama. No podemos hacerlo rutinariamente, sino como protagonistas del mismo porque “Cristo llama a sus discípulos a tomar su cruz y seguirle, porque El sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. El quiere en efecto asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios” (Catecismo).

¿Nos animamos a vivir estas semanas de cuaresma más generosamente y con más espíritu de sacrificio para hacer así un mundo habitable, donde mande la generosidad y no la avaricia, el desprendimiento y no el acaparar? Que el mundo conozca por nuestro medio al único Dios vivo y vencedor: ¡Cristo crucificado! Seguirle es acertar.

Es posible un cambio

Es posible un cambio

            Nos indigna la corrupción, la falta de transparencia, la injusticia, la mentira, la búsqueda a toda costa de placer, pero ¿hacemos algo por cambiar?

            La Palabra de Dios nos anima a intentarlo. Nos asegura que se puede. Porque Dios está a favor de la conversión y la provoca, como  lo cuenta dramáticamente el profeta Jonás.

            “Volver a la comunión con Dios, después de haberla perdido por el pecado, es un movimiento que nace de la gracia de Dios, rico en misericordia y deseoso de la salvación de los hombres. Es preciso pedir este don precioso para sí mismo y para los demás.” (Catecismo de la Iglesia)

            ¿Por qué en vez de quejarnos tanto no oramos pidiendo la conversión? Desconfiamos de Dios y confiamos poco en la persona humana  y así dificultamos el cambio. Con el salmista recemos: “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor”.

Acompañar y serenar el dolor con esperanza

Acompañar y serenar el dolor con esperanza

Los sacerdotes acompañamos con solicitud el dolor de las familias que pierden un ser querido. Lo hacemos invitando a la oración y a la esperanza. Esto dije hoy en una homilía por una persona fallecida en la parroquia:

El amor, ciertamente,  produce dolor al perder al ser amado, pero también puede remover la fe,  permitiéndonos obtener la paz. Pues la fe nos asegura que lo que nosotros no podemos, Dios lo puede, porque es más fuerte que la muerte. Es más, acompaña a nuestros seres queridos, en ese trance y nos acompañará un día a nosotros si creemos en Él. Porque ha pasado por la muerte, y una muerte de cruz, y la ha vencido con la resurrección.

Oremos y pidamos, pues, con fe; avivemos nuestra esperanza y acudamos en esta tarde a la Virgen, que conoció el terrible dolor de la injusta muerte de su Hijo y que nos enseñó, aquel Viernes Santo, a mitigar ese dolor a fuerza de fe, de esperanza y de amor. Que ella nos acompañe en el dolor y nos fortalezca en la esperanza. Que así sea.

Fiesta del Bautismo del Señor

Fiesta del Bautismo del Señor

“Él os bautizará con  Espíritu Santo”

“Por el bautismo –dice el Catecismo- el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús, que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y vivir una vida nueva”.

La regeneración social, la recuperación económica, la salida de la crisis, necesitan, sin duda de la cooperación decidida de los creyentes. Si Cristo nos ha cambiado y transformado por dentro ¿No podremos aportar iniciativa, transparencia, responsabilidad y solidaridad en la vida familiar y social?

Tenemos un nuevo año por delante: ¡A la tarea con la ayuda de Dios!

¡Que así sea!

Ya es Navidad

Ya es Navidad

En el Evangelio de la Misa del día de Navidad, tras la confesión de que el Hijo de Dios “vino a su casa y los suyos no le recibieron” el evangelista San Juan, en el prólogo, afirma que “a cuantos lo recibieron les da poder para ser hijos de Dios”.

Escuchar esto en Navidad ayuda a motivar nuestra alegría de creyentes ¿Cómo vamos a estar tristes si Dios es nuestro Padre? Dios no nos abandona, aunque, como a su Hijo, nos nieguen posada, nos persigan o nos ignoren. El evangelio es hoy contundente: “A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer” ¿Dudaremos? ¿Nos esconderemos de Él? ¿Lo ignoraremos?

¡Buen tiempo para volver a casa en Navidad! A la casa de la fe, a la Iglesia, a la familia de los creyentes. Nos espera Dios y con Él la paz y la alegría. Y de su presencia saldremos siempre con motivos renovados para afrontar la vida con esperanza y creatividad ¡Feliz Navidad, amigos! 

 

El gran Anuncio

El gran Anuncio

Entre tantos sabios como había en Israel y en el imperio romano, que dominaba el mundo hace veinte siglos, Dios desvela su secreto, escondido hasta entonces, a María “llena de gracia y bendita entre las mujeres”, y le pide, por medio del ángel, el consentimiento para humanarse en su vientre. Y el sí de María hace posible que el Dios infinito se haga niño.

Es el increíble  anuncio de la navidad. Con su abajamiento, Dios trae el Reino definitivo que la humanidad espera. No es el reino de las finanzas o la técnica, sino el de la santidad y la gracia. Hemos comprobado lo frágil que es el primero, probemos a desear y trabajar por el segundo: con la sencillez de los pastores y la diligencia de los magos; con la humildad de María y la fortaleza de José; haciéndonos niños y viviendo menos de ambiciones y más de fe y de caridad ¡Qué navidad nos espera si vivimos así!

La salvación viene del espíritu y no de la materia

La salvación viene del espíritu y no de la materia

“Que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale”

El segundo domingo de Adviento es una luz nueva en nuestro camino hacia Dios, que viene a nuestro encuentro. Una luz que buscaba Israel, desterrado lejos del Templo, y que esperaban los pueblos paganos cegados por la idolatría.  El profeta Isaías  anuncia, como algo ya inminente, que “se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos”. Y pide a los creyentes, de entonces y de hoy: “En el desierto preparadle un camino al Señor, que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale”.

Algunos creyentes judíos entendieron este anuncio al pie de la letra y se retiraron al desierto de Judá en las inmediaciones del mar Muerto? ¿Nos retiraremos también nosotros al desierto de la queja por la crisis, esperando nos la resuelvan y pensando salvarnos así? ¿No deberíamos, más bien, asumir nuestra responsabilidad, enderezar nuestro comportamiento, reconocer la parte de culpa que nos corresponde  en el mal que nos aqueja y buscar la salvación en Dios y no exclusivamente en los bienes materiales?

Esta foto la tomó el P. Tulio en mi iglesia parroquial ¡Que venga así a nosotros la luz de Cristo!