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Semetabaj Hispano: Espiritualidad, pastoral, cultura y amistad.

Año Sacerdotal

Más Ordenaciones en el año Sacerdotal

Más Ordenaciones en el año Sacerdotal
Me escribe un buen amigo guatemalteco, José Alejandro García, con esta estupenda noticia que me alegra publicar:
CON MUCHA ALEGRIA ,ME ES GRATO COMUNICARLE QUE SERE ORDENADO DIACONO  (SI DIOS ASI LO PERMITE) EL PROXIMO 28 DE NOVIEMBRE A LAS 10 DE LA MAÑANA EN LA IGLESIA CATEDRAL DE CUILAPA, DE LA DIOCESIS DE SANTA ROSA DE LIMA.
 
NO ESTA DEMAS RECORDARLE QUE USTED ESTA INVITADO. ME ENCOMIENDO A SUS ORACIONES.
 
ESTA SEMANA, LOS DIACONOS:   WALTER GARCIA Y  EZEQUIEL XICAY  ME HAN  INVITADO A  SU ORDENACIÒN.  LE FELICITO  PADRE ANGEL, PORQUE USTED  FORMO A ESTOS HERMANOS NUESTROS QUE DENTRO DE MUY  POCO SERAN SACERDOTES DE JESUCRISTO. DIOS LE PAGUE SU TRABAJO EN ESTAS TIERRAS GUATEMALTECAS Y OJALA PUEDA  VENIR.
También los diáconos Emilio y Ernesto, me invitan a su ordenación presbiteral. Y desde El Salvador José Concepción y Jesús Rodas, a su ordenación diaconal en diciembre. Agradezco a todos esas afectuosas invitaciones, que me conmueven y despiertan todo mi deseo de acompañarles.
 

Felizmente sacerdote para siempre

Felizmente sacerdote para siempre

Hoy asistí a la Primera Misa solemne, en su parroquia de Calahorra, del nuevo sacerdote de mi Diócesis, Antonio, a quien he tenido el gusto de acompañar en el repaso de la teología durante este año.

Y lo he contemplado feliz, sacerdote para siempre. Y he pedido para él una fidelidad decidida y valiente, que corresponda a la fiedelidad de Dios, que no falla. Y la he pedido también para todos y cada uno de los sacerdotes y seminaristas que conozco. Ojalá que este año sacerdotal sea un empujón en fidelidad, alegría y santidad para todos.

Me he emocionado, como siempre, pues cada nuevo sacerdote rejuvenece mi propio sacerdocio y se entiende mejor que merece la pena ser sacerdote de Jesucristo, nuestro Dios, nuestro Salvador, el siempre fiel, el cercano, el amigo.

Hermoso domingo del otoño riojano. Por cierto he comido junto a los seminaristas menores de mi diócesis, que son estupendos. Ojalá aumente su número y lleguen muchos al sacerdocio.

Enfermos entrañables

Enfermos entrañables

Hoy estuve dando de comer a un sacerdote enfermo, que no reconoce a nadie desde hace años. Los lunes, varios sacerdotes suplimos a la familia y atendemos a este sacerdote con gran cariño. En la tarde estuve con otro sacerdote anciano en el Hogar Sacerdotal de Logroño, que casi no habla ni se puede mover, pero que aún concelebra con otros.

En este año sacerdotal y en este día de la EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ los sacerdotes enfermos e impedidos nos hablan de que el sacerdocio no es un oficio, una función, sino una personalización de Cristo sacrificado y entregado. Y ¿quien mejor que los sacerdotes enfermos o impedidos lo personalizan? Verlos a ellos es ver a Cristo. Desde su postración ellos siguen ejerciendo un sacerdocio que se percibe desde la fe. Y atenderlos nos hace mejores a los sacerdotes, que a veces buscamos aplausos y triunfos, huyendo del silencio servicial que requieren nuestros mayores o nuestros enfermos.

Un precioso día de la Exaltación de la Santa Cruz, un provechoso día, gracias a estos entrañables "sacerdotes en la cruz."

Cuestión de fe y de educación en la fe.

Cuestión de fe y de educación en la fe.

Hoy día se quejan muchos de que las homilías no dicen nada. Perdidas las certezas, ya no se puede iluminar ni fundamentar la fe, de modo que las homilías se convierten en exhortaciones repetitivas que, de puro repetir, ya no dicen nada. Pero en nuestro mundo no se puede dar por supuesta la fe, sino que nuestra misión es iluminarla más que nunca. Hoy no se transmite la fe, porque en realidad está enferma.

Palabras que escribe J.A. Sayés en su obra: Teología y relativismo. Las suscribo totalmente. Y me propongo y propongo a mis lectores que las meditemos y que nos dediquemos a curar la fe, a cuidar la fe, a incrementar la fe. Un buen medio: homilías bien meditadas, bien preparadas, bien predicadas ¡Interesante tarea para el Año Sacerdotal!

Sacerdote a lo grande: San Agustín

Sacerdote a lo grande: San Agustín

En el año sacerdotal merece celebrarse con ganas: porque fue un sacerdote tallado sobre tronco fuerte, abrupto, pero un sacerdote que se dejó tallar por la Gracia de Dios.

Para que también nosotros nos dejemos: aunque seamos torcidos, o nos haya retorcido la vida; aunque seamos rudos, aunque seamos tercos...

La Gracia de Dios es mucha gracia y hace maravillas. Más si ha sido arrancada por las lagrimas orantes de una madre.

No olvidemos que la Madre de todos, María, no deja de orar por nosotros, derramando a veces muchas lágrimas. A ella nos encomendamos al preparar su fiesta de la Natividad: ¡Santa Madre, ruega por nosotros, los sacerdotes y los que se preparan para serlo!

"Sudar la camisa"

"Sudar la camisa"

En sentido figurado dícese de los que trabajan duro por salir adelante. En sentido literal lo digo yo cada día de este excepcionalmente caluroso mes de agosto.

Y a proposito de mis sudores clericales, que dejan regueros blancos sobre fondo negro y hacen trabajar a tope mi lavadora (en mi caso actualmente ya no hay ni monjas, ni señoras que me laven), pensaba yo en lo bonito que sería que en el año sacerdotal recuperáramos los sacerdotes, entre otras cosas, algo del sentido y  significado de vestir de modo diferente a los laicos. Que entendiéramos que se trata de un signo visible, tan visible que se suda, tras el que late una realidad invisible y magnífica. Prescindir del signo no perjudica al significado, pero tampoco lo manifiesta, y como esa realidad se oculta por su propia naturaleza corre el peligro de pasar desapercibida, incluso para quien la posee y administra.

En fin, qué para qué darle vueltas. Incomoda, ciertamente, sudar camisas clericales, pero, hasta cuando se meten en la lavadora, y dan vueltas y vueltas, le recuerdan a uno su invisible sacerdocio, real incluso cuando se viste camiseta de tirantes, pero más patente con una sencilla camisa de cura.

Y ¿Qué decir de la sotana? Yo me la sigo poniendo en la iglesia para confesar, celebrar, rezar y atender a mis fieles. No me hace más sacerdote, pero sí hace más patente a mis fieles mi sacerdocio. Así cuando me encuentran de esa manera vestido, siempre me dicen: "Claro, usted es el párroco, no cabe duda". Y es más fácil pasar directamente al problema pastoral que les preocupa.

Así, que en el Año Sacerdotal, amigos sacerdotes, a "sudar la camisa y la sotana", que hay muy buenas lavadoras, e incluso alguno de ustedes puede que tenga hasta LAVANDERA, ¡gran privilegio, sin duda!

La Carta de mi Obispo Don Juan José Omella en el Año Sacerdotal

La Carta de mi Obispo Don Juan José Omella en el Año Sacerdotal

Es más breve que la de los Obispos guatemaltecos, porque por estas tierras todo el mundo trata de ser muy escueto, pero es muy interesante.

Para que no haya suspicacias la traigo también a este blog. Dice así mi Obispo Don Juan José, a propósito del Año Sacerdotal:

Agradecemos esta feliz iniciativa del Papa, que despierta en toda la Iglesia ilusiones nuevas y una renovada esperanza, porque nos ofrece la ocasión de redescubrir la belleza del ministerio sacerdotal, de profundizar en la importancia del sacerdocio y de pedir al Señor que mantenga al presbiterio diocesano y a cada uno de los sacerdotes en el camino de la santidad de vida, a través de su generosa entrega al ministerio.

(...) A lo largo del año haremos diversas propuestas a todo el Pueblo de Dios, que anunciaremos con antelación. Pero lo importante es que, por una parte, los sacerdotes tomemos conciencia de que el Señor nos llama a ser santos y que, por otra parte, todos los cristianos les ayuden a ello con su oración, estímulo y aprecio.

Que Santa María, Reina de los Apóstoles, nos acompañe a todos con su amor maternal y nos ayude a todos a ser fieles a la vocación recibida.

Esta cartita la envió mi Obispo al comenzar el Año sacerdotal, pero imagino que nos estará preparando algun escrito más amplio con la profundidad, concreción y amenidad que le caracteriza. Así que, mientras llega, valga este anticipo para animar a todos los seguidores de este blog a continuar sin cansarnos en la celebración del Año Sacerdotal. Y, gracias a mi Obispo Don Juan José por lo que dice y por todo lo que llevará a cabo en este Año.

Eduardo Fuentes, Sacerdote

El 20 de agosto cumplía años, ahora los cumple en el cielo.

El dejó una estela sacerdotal que continúan muchos.

En este año, un buen ejemplo a seguir: en sencillez, en alegría, en entrega hasta la muerte, en solicitud por las vocaciones, en esfuerzo evangelizador, en santidad de vida.

¡Gracias, Monseñor Eduardo, por tu ejemplo! ¡Felicidades!¡Que lo celebres "gloriosamente" con, los también recordados, Doña Isabelita y Fausto!

A los Obispos de Guatemala II

A los Obispos de Guatemala II

Queridos Obispos guatemaltecos:

De nuevo me tomo la licencia de escrbir un comentario fraterno sobre su preciosa carta en el Año Sacerdotal. Y, suponiendo que a ustedes no les será fácil llegar a leerlo, espero sirva, al menos, para los seminaristas y sacerdotes seguidores de este blog.

Les agradezco de veras la delicadeza con que tratan de los fracasos sacerdotales. Dicen textualmente (pag. 10 ss): Algunas situaciones lamentables, resultado de una vivencia inadecuada del sacerdocio. (...) Como Iglesia, somos los primeros en intentar buescar siempre la verdad y la responsabilidad de determinadas situaciones concretas que producen escándalo y rechazo. A nuestros hermanos sacerdotes que se puedan encontrar en semejante situación les invitamos de corazón a vivir la experiencia del arrepentimiento, como Pedro a la orilla del lago, la experiencia de Pablo, pero también la experiencia de la misericordia del Señor para con sus elegidos. (...) Nos proponemos y proponemos a ustedes una vivencia intensa de este Año sacerdotal como "momento de conversión". (...) Desde esa comunión de experiencia sacerdotal, les ofrecemos nuestra cercanía y servicio fraterno.

Queridos Obispos: gracias por la cercanía que procuran tener con sus sacerdotes. Sigan por ese camino. Los sacerdotes fracasamos menos cuando los sentimos a nuestro lado: exigiéndonos, comprendiéndonos, perdonándonos y dándonos indicaciones claras. También cuando rezan con nosotros. Por eso me alegra que escriban en la pág. 12: Nos unimos en una misma plegaria: que la gracia de Dios se haga efectiva en todos y cada uno de nosostros en este tiempo de conversión.

Pienso que si un presbiterio reza unido, los fracasos serán menos. Y, los que fracasen, seguirán manteniendo un afecto con sus hermanos sacerdotes, que tal vez un día les permita rehacerse.

Yo también, desde lejos, me hago cercano en la oración y el afecto, que no se ven impedidos por la distancia. Así podremos todos ser muy fieles y muy felices, haciendo también muy dichosos a los fieles que nos han sido encomentados.

Atentamente en Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

P. Angel Mª Pascual

Arder en silencio pero por Amor

Arder en silencio pero por Amor

Como esta lámpara que alumbra al Santísimo Sacramento en mi iglesia parroquial de Villamediana, regalo de un generoso Donante.

Silenciosamente, sin decir nada, pero dando luz y calor. Aunque sea poco, pero sin apagarse. En su poquedad indica donde está El Más Importante de la iglesia, del pueblo, del mundo, del universo...

Nadie lo diría, pero es importante. Tan importante que le tengo envidia y quisiera ser, yo también, una luz encendida, ardiendo en silencio, por Amor a Dios.

A los Obispos de Guatemala en el año sacerdotal, de un sacerdote que los aprecia por haber trabajado veinte años en su querida tierra

A los Obispos de Guatemala en el año sacerdotal, de un sacerdote que los aprecia por haber trabajado veinte años en su querida tierra

Queridos Obispos guatemaltecos: Me permito por este medio, tan abierto y poderoso como es la Red, comunicarme con ustedes para hablarles de su interesante escrito: "Carta de los Obispos de Guatemala a sus sacerdotes en ocasión del Año Jubilar Sacerdotal". No me arrogo más título para hacerlo que mi amor a Guatemala donde he pasado años muy felices de mi vida sacerdotal, ayudando, en el Seminario de Sololá, a la formación de algunos de sus sacerdotes, de los que me siento amigo y a los que aprecio de verdad, por lo que sigo con gran interés todo lo que les afecta.

El caso es que he leído y releído su Carta y me siento conmovido, sobre todo cuando dicen a sus sacerdotes: Ustedes son nuestros más preciados colaboradores y hermanos, con quienes compartimos la común vocación al servicio de la reconciliación del mundo con Dios, con ustedes caminamos en lo cotidiano de la vida de nuestras diócesis y parroquias, y son ustedes a quienes de modo privilegiado debemos nuestra labor episcopal y nuestra propia alegría ministerial (pág 4). Creemos que nuestra vocación y la de ustedes es un regalo de Dios para su Iglesia (...) Sabemos y sentimos cómo las comunidades parroquiales y las personas de nuestro pueblo los aprecian profundamente como un don de Dios. (...) ¡Cuánta credibilidad tienen ustedes en medio de ellas! (pág 5).  Contamos con todos y cada uno de ustedes, y agradecidos, los animamos a realizar su ministerio y vida con un continuo espíritu de acción de gracias a Dios (pág 7). 

Queridos Obispos guatemaltecos, sé que todo esto lo escriben de corazón. Se lo agradezco de veras, y pienso que lo mismo les dirán mis amigos sacerdotes y seminaristas guatemaltecos. Pienso que ellos necesitan oirles estas cosas, para que las puedan recordar cuando ustedes mismos, en nombre de Dios o la Iglesia, les pidan sacrificios o renuncias, que les cuestan.

Y me atrevo a pedirles, (disculpen el atrevimiento) que, siendo cierto lo que dicen, no teman a sus sacerdotes: diganles con cariño la verdad, con delicadeza, como ustedes saben hacerlo. Aunque sea dura, aunque cueste decirla. Si ustedes mismos no juzgan conveniente hacerlo en persona, pidan colaboración de algún sacerdote de prestigio que tengan cerca, que siempre los hay.Y, les aseguro, en mi humilde pero larga esperiencia de trato con muchos seminaristas y sacerdotes, que al amor auténtico, ninguno se resiste. Y, cualquier sacerdote, si se siente querido, no sentirá ser corregido. Es un trauma decir cosas verdaderas, si son desagradables o duras, pero trauma mucho más que no se digan a tiempo. ¡Ah! Y no se cansen de pedir clara y explícitamente a sus sacerdotes que, para entregarse a ese pueblo querido, no dejen de rezar cada día el Oficio Divino, la Misa y... hasta el Rosario. Sus sacerdotes se dejan llevar muchas veces por un activismo fatal que termina malamente, y, por ello agradecerán que se les recuerde estas cosas, y no les consideraran pesados si lo hacen.

Al menos, si no leen ustedes esta carta, pues no me siento tan importante como para que lo hagan, espero que mis amigos, que siguen mi blog, no se olviden de vivir esto último, porque pienso que es importante. Al menos a mí me ayuda y por eso lo recomiendo sin complejos. Además al Santo Cura de Ars le resultó muy eficaz.

Y para despedirme, queridos Obispos guatemaltecos, gracias por permitirme esta licencia, gracias por su magnífica carta y cuenten siempre con mi amistad y estima. Que Santa María del Rosario, patrona de Guatemala, les siga cuidando y dando fuerzas para estimular mucho a sus sacerdotes ¡tan magníficos, tan esforzados, tan buenos amigos!

Atentamente en Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote

P. Angel Mª Pascual

 

Los Obispos guatemaltecos escriben muy acertadamente a sus sacerdotes

Los Obispos guatemaltecos escriben muy acertadamente a sus sacerdotes

Y lo hacen con motivo de este año sacerdotal, convocado por el Papa.

Cómo agradecemos los presbíteros el desvelo de nuestros Obispos, sus palabras de ánimo, su ejemplo, su paciencia, sus indicaciones y sobre todo el ejercicio claro y sin complejos de su ministerio de Pastores del Pueblo de Dios, del que hemos sido constituídos colaboradores necesarios.

Por eso me imagino lo agradecidos que estarán mis amigos sacerdotes y seminaristas guatemaltecos por estas lúcidas, claras y valientes palabras de sus obispos. Ojalá las reciban con entusiasmo y les sirvan de estímulo en las horas bajas de cansancio, desgana o indiferencia.

Ojalá que esas páginas, llenas de cariño, reflexión teológica y guía espiritual, les ayuden a ser, como el Santo Cura de Ars, como tantos sacerdotes santos, que les han precedido, alguno de los cuales han dejado su precioso testimonio de vida sacerdotal en esa tierra querida de Guatemala.

Y ojalá que, muy unidos a sus pastores, anuncien con responsabilidad el evangelio, para no dejar que les arrebaten a diario, a tantas personas sencillas esas descarriadas sectas.

Cuenten con mi oración constante y mi estima a toda prueba. Los encomiendo a Santa María de la Asunción para que vivan y vivamos, como desean sus Obispos, un muy fecundo año sacerdotal, con una cosecha de muchas y fieles vocaciones sacerdotales. 

Y mi agradecimiento a José Alejandro, seminarista de Santa Rosa y buen amigo, que me ha enviado el documento episcopal.

El método pastoral del Santo Cura de Ars

El método pastoral del Santo Cura de Ars

Total identificación con el Ministerio Sacerdotal, "viviendo", incluso materialmente en su iglesia parroquial (entraba antes de la aurora y salía después del Ángelus de la tarde), sin dejar de hacerse presente en todo el territorio de su parroquia: visitaba sistemáticamente a los enfermos y a las familias; organizaba misiones populares y fiestas patronales; recogía y administraba dinero para sus obras de caridad y para las misiones; adornaba la iglesia y la dotaba de paramentos sacerdotales; se ocupaba de las niñas huérfanas de la "Providence" (un instituto que fundó) y de sus formadoras; se interesaba por la educación de los niños; fundaba hermandades y llamaba a los laicos a colaborar con él. (Benedicto XVI)

Claro ni tenía TV, ni Internet.

Ojalá que nosotros, párrocos de hoy, pongamos un tiempo para los adelantos técnicos, para tener posibilidades de copiar el sencillo método del Santo Cura de Ars, que resultó extraordinariamente eficaz. 

Al Santo Cura de Ars en su día y en el año sacerdotal

Al Santo Cura de Ars en su día y en el año sacerdotal

Le agradezco su ejemplo de sacerdote fiel.

Le agradezco su dedicación incansable al ministerio.

Le agradezco su fe gigante, que le hizo muy feliz y que hizo felices a muchos otros.

Y le pido, en este año, que cuide la fe de nosotros los sacerdotes. Nos la enfría el ambiente, la superficialidad en que nos movemos, el ruido y música constantes, las imágenes insustanciales, las palabras superfluas, los pensamientos torcidos, los deseos desenfocados.

¡Oh Santo Cura de Ars, danos tu sabiduría, haznos buenos sacerdotes, compromete nuestra vida!

Mejorar las Homilías en el año Sacerdotal

Mejorar las Homilías en el año Sacerdotal

Para ello, un método sencillo, de tres pasos:

1. Escucha Orante

2. Reflexión operante

3.Concreción motivante

El método requiere su tiempo: No menos de una hora de preparación para diez minutos de ejecución.

Requiere papel: No menos de una folio escrito con letra grande. No ayuda la letra enana.

Requiere entusiasmo: Todo el que se pueda. No conviene poner cara de alienígena.

El fruto ya no depende sólo de esto, pero sin ello se pone un serio obstáculo a la eficacia.

A mejorar, pues, en este año ¡Se puede!

Al predicador de la foto, le falta entusiasmo. Y papel. Así no vale. ¿Que quien es? A ver si lo adivinan...

(¡Puede ser cualquiera, al pasar de los cuarenta años!)

Vísperas de Santiago

Vísperas de Santiago

Uno de los íntimos de Jesucristo y el primero en dar la vida por Él. En este año sacerdotal, modelo para nosotros los sacedotes.

Necesitamos tu fuego, Santiago, para que no se nos duerma la fe.

Necesitamos tu arrojo, Santiago, y tu valor, para dar la vida por ese Dios que nos la donó primero, la nuestra y la suya, y nos quiere felices al darla.

Peregrino espiritualmente hasta Compostela y, ante tu sepulcro, Apóstol Santiago, te pido confirmación en la fe y entusiasmo sacerdotal.

También para todos mis amigos sacerdotes y seminaristas.

Jueves sacerdotal

Jueves sacerdotal

Lo he vivido en la parroquia con un tiempo de adoración eucarística, tras la misa matinal.

He pedido con mi grupo de feligreses asiduos a la celebración por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales.

Tengo muchos conocidos sacerdotes y seminaristas. A otros, más numerosos aún, los desconozco, pero, para todos hemos pedido la gracia de la fidelidad a la vocación.

Espero también que muchos se abran a la llamada vocacional. Se necesitan para que este mundo nuestro no sea una ruina...

Planté dos árboles en mi jardín

Planté dos árboles en mi jardín

Como los de la foto, pero en pequeño. Y espero que el sol veraniego no les impida desarrollarse.

Para protegerlos del calor y la luz, mientras se fortalecen les he puesto una especie de sombrero.

Con mi ayudante Sandro Pérez, tuve que profundizar y traer tierra buena, y tendré que regarlos, mientras se fortalecen.

En este año sacerdotal espero, mirando los arbolitos, acordarme más de quienes, en los seminarios, van arraigando y consolidándose en la vocación.

Por cierto que ayer recibí la invitación del diácono de mi diócesis Antonio Arnedo para su Ordenación el 26 de septiembre.

Un árbol sacerdotal que espero fructifique abundantemente en este huerto sediento de La Rioja.

Proyecto para el año sacerdotal

Proyecto para el año sacerdotal

Escribir la segunda parte de "Abriendo caminos de formación sacerdotal", con el subtítulo: Una experiencia en internet.

En este proyecto de libro o folleto (lo que salga) trataré de relatar, usando el material que he ido acumulando, mi experiencia de estos tres años, tras mi regreso de Guatemala.

Años en los que, a través de internet, he podido continuar mi contacto con los amigos seminaristas y sacerdotes, apoyándolos en sus afanes, apoyándome en su amistad, y compartiendo juntos ilusiones, proyectos y realizaciones.

Ya está en marcha el proyecto. El material es abundante. Veremos si logro darle estructura, orden y atractivo. Al menos que no falte la ilusión. Acepto sugerencias.

Recomiendo este libro para el año sacerdotal

Recomiendo este libro para el año sacerdotal

Porque creo que su enseñanza sobre el sacerdocio es viva, realista, estimulante, y atractiva.

No ofrece ideas, sino vida. No presenta sueños, sino una realidad sacerdotal patente y muy hermosa.

No cuenta buenos deseos, sino la realización de un milagro del que yo, y conmigo muchos otros, hemos sido testigos privilegiados y sorprendidos.

Relata por escrito y con fotograías, uno de esos milagros ocultos, que, si se tiene la suerte de que se lo cuenten y enseñen  a uno, sirve para creer, confirmar la fe, y hacele sentirse feliz y esperanzado, sobre todo si se ve afectado por la crisis o el desaliento sacerdotal.

Porque  muestra que la realidad del sacerdocio y la formació para el mismo es sencilla y atractiva cuando no la complica la cortedad o la miseria humana.

Lean este libro, si lo tienen arrinconado entre papeles, zapatos, apuntes, dentífrico,., quítenle el polvo y gocen de nuevo con sus fotografías para estimularse, y mucho, en este año sacerdotal.

No hace falta leerlo seguido. Cada salto que den les sorprenderá. Y, tras su lectura, aunque sea salteada, se sentirán felices y muy revitalizados en su afán sacerdotal, sobre todos los que protagonizan este milagro viviente y permanente, que lleva un nombre estupendo: SEMINARIO MAYOR "NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO" DE LA DIOCESIS DE SOLOLÁ-CHIMALTENANGO. Un nombre largo para una realidad que cautiva en un sólo instante.

Conózcanlo, no piensen que ya lo saben todo sobre él, hay mucho por descubrir, pues los milagros son inagotables, pues vienen de Dios. Se lo aseguro. Además creo que se lo darán barato en el mismo seminario sololateco ¿Les parece que lo releamos?