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Semetabaj Hispano: Espiritualidad, pastoral, cultura y amistad.

Teología personalista

La Biblia en la teología latinoamericana

La Biblia en la teología latinoamericana

El número 59 de la revista Reseña Bíblica se dedica a "La Biblia en la teología latinoamericana". Lo estoy leyendo con ganas, pues me hace presente una realidad, la latinoamericana, lejana ahora para mi en el espacio,pero muy cercana en afecto, sintonía y estima. Y, leyendo despacio los diversos artículos no deja de inquietarme la reductiva visión que se le da a tema tan apasionante.

 

 

La recepción de la Biblia - se dice, por ejemplo, en el editorial- es un fenómeno de fe y de esperanza en estos países multiculturales, donde el mestizaje es una realidad social e histórica de primer orden, donde los valores de los pueblos indígenas han sido muchas veces pisoteados y anulados, donde las trayectorias históricas de sus gentes están marcadas por la dominación externa, la colonización cultural, la explotación económica, la tiranía política. De manera particular, ha quedado reflejada la misión liberadora que la lectura de la Biblia ha aportado al crecimiento y desarrollo de los valores y de los derechos humanos en todos los países latinoamericanos en la segunda mitad del siglo XX. Una especial significación adquiere en este proceso emancipador la gran corriente de pensamiento que ha supuesto la teología de la liberación en esta tierra de esperanza. Esa tarea liberadora del Evangelio sigue actuando en el corazón de la Iglesia y haciendo posible una transformación cada vez más profunda de las estructuras sociales, políticas, culturales y religiosas de Latinoamérica.

 

Me admira que se considere que el fruto del conocimiento y reflexión bíblico-teológico únicamente se reduzca a "hacer posible una transformación cada vez más profunda de las estructuras sociales, políticas, culturales y religiosas". ¿Será que son estas más importantes que las personas? ¿Será que la estructura es anterior a la personas y creadora de ésta? ¿Será que una buena estructura hace buena a toda persona? ¿Será que todo se acaba en las estructuras mundanas? ¿Será que no existe ni Dios, ni cielo, ni más allá de esta vida?

Lástima que mentes tan esclarecidas y personas tan entregadas como escriben en esta revista se dejen arrastrar por lo estructural y se olviden de lo personal. Se empeñen en cambiar estructuras, olvidando el destino trascendente de las personas. Esto convendría hacer, sin olvidar aquello, digo con el Evangelio.

Porque en este número de

 

Reseña Bíblica participan profesores de Sagrada Escritura y Teología de distintos países latinoamericanos.De la mano  de Armando J. Levoratti, maestro en la interpretación y traducción de la Biblia y en su recepción en Latinoamérica, - por ejemplo- tenemos un primer artículo sobre esta temática que nos abre el panorama de lo que ha sido y es en la actualidad lo específico de la hermenéutica bíblica en las traducciones y en los estudios de los textos bíblicos en estas tierras.

Así mismo, el artículo de un biblista brasileño, J. Ademar Kaefer,analiza y valora las aportaciones bíblicas de todos los Documentos del CELAM.

Otra gran realidad revitalizadora de la Iglesia en Latinoamérica son las comunidades eclesiales de base (CEBs). De hecho,ellas están encarnando desde los años sesenta la estructura organizativa de los pobres en la búsqueda esperanzadora de la igualdad y justicia. El artículo del biblista boliviano Simón Gutiérrez, analiza dicho fenómeno.

Gustavo Gutierrez -iniciador de la Teología de la Liberación latinoamericana- , haciéndose éco de la aportación de la quinta Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe celebrada en Aparecida (Brasil, 2007), muestra la raíz teológica más profunda de la "opción preferencial por los pobres", situándola en el corazón de la fe cristológica.

Xavier Alegre, biblista Catalán, que enseña también en San Salvador, analiza cómo el Apocalipsis constituye un libro de esperanza que invita -según él- a la resistencia activa de los creyentes de la historia presente en América Latina frente a todo tipo de opresión política, económica o cultural, estimulando a participar a los cristianos en la victoria del Crucificado y Resucitado, el Cordero del Apocalipsis.

Finalmente José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero en Bolivia y director de Reseña Bíblica, pone de relieve el carácter prioritario de la opción por los pobres en el mensaje de Jesús desde la perspectiva del Reino de Dios y su justicia.

En definitiva, una ocasión perdida, para mostrar el potencial salvífico de la Sagrada Escritura, leída y meditada en la Iglesia y en la tradición continuada de los Padre y de los santos. Demasiada reducción a lo económico, lo político, lo material, con olvido casi total de la dimensión trascendente del hombre, de la necesidad de la gracia, de la fuerza negativa del pecado y de la esperanza en la liberación integral realizada por la cruz de Jesucristo. Demasiadas referencias al Éxodo y a la liberación de la esclavitud de Egipto y casi ninguna a la fuerza de la Cruz. Una verdadera pena.

Aprovecho este artículo para mandar un saludo al P. Luis Ortiz, ilustre Canciller Sololateco, que dice seguir este blog. Ojalá se materialice ese seguimiento en algún comentario. Un saludo también para mis demás apreciadísimos lectores.

 

La Noche Buena

La Noche Buena

Tan esperada, tan deseada, tan luminosa... Tan pedagógica:

A Dios no le importó nacer en un país políticamente desastroso: ocupado por el imperialismo y absolútamente antidemocrático.

A Dios no le importó la ruinosa economía familiar de los suyos.

Ni siquiera la carencia de vivienda.

Le importó la familia y quiso nacer en una bien constituida, no en otras formas de convivencia de género.

Le importó que se enterara un número suficiente de gente que lo pudiera transmitir a los demás. Gente, para nosotros extraña: unos pastores, unos magos...

Y así se sigue mostrando: rasgando el cielo con villancicos e iluminando con su claridad la oscura nocha.

Y ahí queremos encontrarlo: "No la debemos dormir la nocha santa, no la debemos dormir..."

El debate sobre la existencia de Dios

El debate sobre la existencia de Dios

Sigo estudiando, tras una primera lectura, el libro "¿Dios existe?", que contiene dos artículos y el debate entre un creyente, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, y un ateo, el filósofo italiano Paolo Flores d´Arcais, que tuvo lugar en Roma el año 2000.

Copio, por su enorme interés, cómo sintetiza el creyente, las razones de su certeza en la existencia de Dios:

Se trata, en fin, de si la razón o lo racional están o no al comienzo de todas las cosas y en su fundamento. Se trata de saber si lo real surgió del azar y la necesidad, es decir, de lo irracional; si, por tanto, la razón es un subproducto casual de lo irracional y carece también de importancia en el océano de lo irracional, o si continúa siendo cierta la idea que constituye la convicción fundamental de la fe cristiana y su filosofía: "In principio erat verbum", " en el principio de todas las cosas está la fuerza creadora de la razón". La fe cristiana es, hoy como ayer, la opción de la prioridad de la razón y lo racional. Esta cuestión última no se puede resolver ya mediante los argumentos de las ciencias naturales, y también el pensamiento filosófico choca aquí con sus límites. En este sentido, no existe una posibilidad última de demostrar la opción cristiana fundamental. Pero ¿puede la razón renunciar a la prioridad de lo racional sobre lo irracional, a la existencia original del logos, sin abolirse a sí misma? La razón no puede hacer otra cosas que pensar también sobre lo irracional a su modo, esto es, de modo racional, estableciendo así ímplicitamente de nuevo la cuestión de la primacía de la razón. (pág. 21-22)

Y copio también, para que se pueda ver la complicación que presenta la respuesta atea, cómo explica el no creyente el origen del ser humano, tras negar la existencia del Creador:

Sucesivos errores en la duplicación del ADN de un simio, acaso repetidos varias veces sin resultados "fatídicos", finalmente han dado vida a la supervivencia de un cerebro anómalo, capaz de estar en el mundo y de hacerse preguntas, "arrojado" a la necesidad de optar por la norma en vez de seguir al instinto, capaz de "proyectar" en el sentido de desvelar el "hacer posible". De "construir mundo" en vez de "estar en el cosmos". Pero de todo eso nunca se habría dicho nada si una variación triunfadora del ADN no hubiera alumbrado la norma y la pregunta. (pág. 110)

Y, como una humilde aportación mía a este debate, que plantea el libro, en estos días en que en España se juegan millones de euros en la "Lotería de Navidad", yo pienso, leyendo las razones del ateo, que será racional y posible que me toque la lotería sin haber comprado ningún número, porque, según él, nos tocó la racionalidad sin que previamente el Creador hubiera puesto en el bombo de la existencia la posibilidad de que surgiera. Tengo, pues, la posibilidad de hacerme millonario con la lotería en esta Navidad. Lo malo es que yo no soy ateo, sino creyente, y que por ello pienso que del no ser no surge el ser, si no lo pone el Ser absoluto. Así que nadie me pida un euro.

 

Psicología y formación sacerdotal (II)

Psicología y formación sacerdotal  (II)

Ante la tarea nada fácil de formar sacerdotes y discernir su idoneidad para el ministerio, la Congregación para la Educación católica publica unas "Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y formación de los candidatos al sacerdocio"  que considero muy útiles y esclarecedoras para no estancarse frente a los problemas que surgen en el proceso formativo, y saber a qué atenerse.

"Los formadores -dice el nº 12- deben asegurar una atmósfera de confianza, de tal manera que el candidato pueda abrirse y participar con convicción en la obra de discernimiento y de acompañamiento, ofreciendo su colaboración, convencida y cordial." Esta es -pienso yo- la clave. Sin este clima -fruto, sin duda de mucha exigencia y mucha dedicación por parte de todos ( y con menos disculpas pseudopastorales)- de nada sirve la ayuda de los psicólogos. Y, sin embargo, si se logra este buen clima, el recurso a los psicólogos podría ser útil, pero para ayudar, no para castigar, o para sentirse disculpados de la obligación de formar y de tener que tomar decisiones de las que se debe uno responsabilizar. Más claro no lo puede decir el documento: "se debe evitar la impresión de que esta sugerencia (sic) -de realizar una consulta psicológica- pueda significar el preludio de una inevitable expulsión del Seminario". (nº 12) Y más adelante se dice también: "En el caso que el candidato, ante una petición formulada por parte de los formadores, rechazase acceder a una consulta psicológica, ellos no forzarán de ningún modo su voluntad y procederán prudentemente en la obra de discernimiento con los conocimientos que dispongan, teniendo en cuenta el citado canon 1052."

Es decir, que mandar al psicólogo, no libera a los formadores de su responsabilidad. Ellos son los responsables y no se pueden escudar diciendo: "El psicólogo ha dicho o ha dejado de decir". Más bien tendrían que declarar: " Bajo mi responsabilidad yo determino ésto, por esta y por esta razón ( haciendo suyas, si el candidato ha autorizado a usarlas, las indicaciones del psicólogo), que estoy dispuesto a firmar por escrito, para que pueda siempre ser tenida en cuenta, a mi favor o en mi contra".

Aún se añaden otros detalles importantes para que quede bien claro que son los formadores los únicos responsables y que el psicólogo no determina quien es o no apto: "El candidato podrá ser invitado a dar libremente su propio consentimiento por escrito para que el psicólogo, obligado al secreto profesional, pueda comunicar los resultados de la consulta a los formadores, indicados por el mismo candidato" (nº 13) Y "A fin de proteger, en el presente y en el futuro, la intimidad y la buena fama del candidato se preste particular atención a que el parecer profesional, expresado por el psicólogo sea accesible exclusivamente a los respondsables de la formación, con la precisa y vinculante prohibición de hacer uso ajeno a aquel que es propio del discernimiento vocacional y de la formación del candidato" (nº 13). Y aún se añade: "El psicólogo, sólo con el previo consentimiento escrito del candidato, les dará su aportación (a los formadores) para comprender el tipo de personalidad y la problemática que el candidato está afrontando o deberá afrontar" (nº 15)

En definitiva, que hay que tomarse muy, pero que muy en serio la tarea de formador, y no esperar que de fuera (del psicólogo) vaya a venir el conocimiento de la persona que no se consigue con una convivencia continuada, con una relación basada en la fe y en la caridad exigente, y con un desvivirse para que los otros adquieran , como dice el documento la capacidad para "una donación de sí verdaderamente libre en la relación con los fieles, según una vida celibataria" (nº 2).

Yo resumiría por ello el documento, diciendo que pide un algo de psicología en los seminarios, pero un mucho de dirección espiritual, de clima sereno de oración y vida de gracia, de estudio concienzudo, de convivencia abierta y leal, y de presencia desvivida de unos formadores que, por el seminario estén dispuestos a dejar cualquier otra pastoral aparentemente más necesaria. Y no se puede dedicar a cualquiera a esta tarea: "Todo formador -dice el nº 4- ha de estar preparado, incluso mediante cursos específicos adecuados, para una profunda comprensión de la persona humana y de las exigencia de su formación al ministerio ordenado". Bueno sería tener esto en cuanta, sobre todo cuando se va disponiendo de un número mayor de sacerdotes.

Predicando un retiro en Logroño

Predicando un retiro en Logroño

Hoy prediqué en Logroño un retiro para señoras, alejándome un poco de los ajetreos de obras en la casa parroquial.

Les hablé de la fe y del optimismo. De una fe que permite tener una visión más amplia de la que alcanza nuestra razón. Una mirada que alcanza nuestros orígenes y el fin al que tendemos.

La fe exige fiarse y apropiarse de la visión agena. Pero una vez aceptada capacita a nuestra inteligencia para moverse por terrenos inexplorados, pero razonables.

La fe, razonada, pensada, vivida, permite sonreir y esperar y gozar más, porque asegura que el bien es más fuerte que el mal, cosa que no se percibe fácilmente sin fe. Porque nos asegura un destino amoroso en manos de quien nos quiere bien que es nuestro Dios y Padre.

Espero que las señoras que asistieron, unas veinte, hayan salido más animadas.

Psicología y formación sacerdotal (I)

Psicología y formación sacerdotal  (I)

He leído con interés, pues se trata de un documento muy esperado, las "Orientaciones para el uso de las competencias de la Psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio", publicado por la Congregación para la Educación Católica.

Este es un tema del que se habla mucho, en el que se disparata algo y donde se improvisa no poco. Y es que la persona, con la que dicho tema tiene que ver, es lo más delicado, lo más sutil y lo más sagrado de la creación. Y estando ella de por medio hay que tratar de meterse de lleno, dejándose de palabrerías y de echar a otros la carga, implicarse a tope y no contentarse con superficialidades peligrosas: hay -diría yo- que "d-e-s-v-i-v-i-r-s-e". Si además de la persona entra también su vocación divina, nada menos que al sacerdocio celibatario, el tema se hace aún más complicado y difícil.

Difícil y delicado sí, y más complicado hoy que en otros tiempos por el modo de ser y de vivir en esta sociedad tecnificada, arreligiosa y poco humanista, pero en absoluto imposible o que se haya de dejar en manos de tecnicos, sin que tengan nada que hacer ni decir los auténticos FORMADORES.

Es de agradecer la concreción y brevedad de documento, que da claridad, seguridad y marca vías SEGURAS por las que seguir avanzando.

Primero, señala el objetivo de la formación humana del candidato: Lograr "el equilibrio humano y psíquico, particularmente afectivo, de forma que permita al sujeto estar predispuesto de manera adecuada a una donación de sí verdaderamente libre en la relación con los fieles, según una vida celibataria" (nº 2).

Equilibrio significa -a mi parecer- mantenimiento continuado y asentado, con salida inmediata de caidas por los extremos. Lo contrario es desequilibrio. La formación humana debe ayudar, pues, a lograr ese estado habitual. Sin asustarse si se dieran algunas caidas, mientras estas no impidan recuperar el estado normal, de inmediato y sin secuelas. Y mientras se observe que se va progresando en el mantenimiento del equilibrio, que nunca excluye la vigilancia, pero sí el desasosiego. Todo ello mediante un "gradual, prolongado y no siempre lineal camino de formación" (nº 2).

El documento afirma que quienes deben intervenir en este proceso formativo son los FORMADORES, pues los psicólogos no pueden formar parte del equipo de formadores (nº 6). Ahora bien los psicólogos pueden ser "útiles" al Rector y a los demás formadores como "colaboradores" y no suplentes. Es decir que los formadores no se pueden escudar en los psicólogos para dejar de conocer, a base de trato continuado y no superficial, a los formandos, aceptando sin más lo que éstos puedan decir sobre su personalidad y sobre su futuro. También es interesante lo que el documento dice sobre el uso por aprte de los formadores de "tecnicas psicológicas o psicoterapéuticas especializadas". Taxativamente prohibe hacerlo: "se deberá evitar" (nº 5).

El Documento apuesta, por tanto, por unos formadores bien preparados (en el conocimiento de las personas, más que en técnicas sutiles), que deberán dedicarse en cuerpo y alma a conocer a cada uno y a tratar de discernir lo que Dios ha dispuesto para él. ¿Se podrá lograr esto, dedicandose a "otra"  u "otras" pastorales" más urgentes y también más atractivas? ¿Habrá -me pregunto yo- otra actividad más "pastoral" que ésta? Yo diría que ninguna más difícil, pero ninguna, también, más decisiva para el futuro de la Iglesia.

¡Y pensar que hay tan pocos que se entusiasmen con ella!Tal vez sea porque hay que prescindir del propio vivir  (desviviirse) para "convivir", sin restricciones con los formandos, porque es la única forma de conocerlos, de discernir su vocación y de lograr que alcancen el equilibrio requerido, sin que el propio formador lo pierda. Por eso yo me atrevo a llamar a este proceso formativo, en uno de mis libros, "apasionante aventura".

Ahora la vivo a tope con el único seminarista de mi diócesis de Calahorra, que, terminados deficientemente los estudios (ronda los 40 años), se prepara para la ordenación. Sólo se me ha encomendado la dimensión intelectual-teológica, pero disfruto haciéndolo y lo vivo con pasión, sin escudarme en que tal vez los psicólogos dirían que aquí hay poco que hacer.

 

El misterio y la grandeza de la persona

El misterio y la grandeza de la persona

Copio literalmente unas frases esclarecedoras sobre la persona del libro que estoy leyendo:"El Manto de Púrpura.Vida de Antonio Rosmini", para estímulo y deleite de los amantes del Personalismo:

Ese icono, ese precioso receptáculo en el que se unen los lazos misteriosos del objeto y del sujeto, de lo finito y lo infinito, es la PERSONA, apuesta sagrada del encuentro entre el Yo y el Universo objetivo de los seres, para volverse a Dios, que ilumina las cosas y a nosotros, los seres humanos, que trasciende el mundo de lo que es, y dispone sus particularidades para el cumplimiento, la unidad, hacia Él. ´(pág. 206-207)

Preciosa invitación a superar la cerrada subjetividad o la cosificada objetividad, en el misterio de la persona que percibe que sin un fundamento trascendente ni se entiende a sí misma, ni entiende el universo en el que se percibe.

Dios habla y nos salva

Dios habla y nos salva

La Palabra divina está al alcance de cualquiera con sensibilidad, espíritu, capacidad de escucha y deseos de salvación, por encima de mediocridades y reduccionismos. 

Nos los ha recordado el recien concluído Sínodo de los Obispos, reunido en Roma. Y nos ha animado a retomar esa Palabra escrita, pero viva en la Tradición de la iglesia, para beneficiarnos de ella y dar sentido a este mundo nuestro.

Ha sido conmovedor ver a tanto Obispo a la escucha de Dios y con deseo de que el mundo también escuche. Ha sido conmovedor el aliento que nos han dado a los creyentes. Personalmente me he visto animado a poner más interés en la escucha y predicación de la Palabra de Dios en la Liturgia.

He renovado mis leccionarios, los he colocado en un lugar digno y voy a hacerme con unos buenos comentarios bíblicos para usarlos en las misas entre semana. Ojalá que este revulsivo del Sínodo nos permita acercarnos con más intensidad y provecho a la Palabra de Dios. Animo a los lectores de este Blog a hacerlo así y espero sus comentarios.

Hoy festejé por todo lo alto a la Virgen del Carmen

Hoy festejé por todo lo alto a la Virgen del Carmen

Gran fiesta, ésta del Carmen. He tenido la gran suerte de poderla festejar con muchas personas, alegrandonos todos por tan buena Madre, por su protección, significada en el escapulario y por la esperanza que suscita en todos.

Por la mañana se me acabaron los veinte escapularios que traje a la parroquia y en la tarde compré más de cien para satisfacer la gran demanda parroquial. Varios niños vinieron a que se les impusiera el escapulario con gran devoción.

Cantamos, muy devotamente con las cien personas que acudieron a la Santa Misa, "Estrella de los mares"... y sentimos muy dentro la protección de la Virgen.

En la tarde visité a las carmelitas y me prometieron rezar especialmente por los jóvenes de la parroquia. Después estuve en mi pueblo, Sorzano, celebrando la misa, también con gran afluencia de gente.

Me traje del pueblo un precioso reclinatorio que he puesto en mi habitación para hacer más devotamente mis rezos.

Un día muy completo y muy feliz, del que espero abundantes frutos.

los futuros sacerdotes deben saber dialogar con las culturas contemporáneas

los futuros sacerdotes deben saber dialogar con las culturas contemporáneas

Lo dijo Benecito XVI a la Congregación para la Educación Católica el 21 de enero. Es decir -añadió- "reforzar y sostener significativamente la formación humana y cultural, también con la ayuda de las ciencias modernas, ya que algunos factores sociales desestabilizadores presentes hoy en el mundo (por ejemplo, la situación de tanatas familias separadas, la crisis educativa, una violencia generalizada, etc.) debilitan a las nuevas generaciones. Al mismo tiempo -sigue diciendo Benedicto XVI-, es necesaria una formación adecuada para la vida espiritual.

Pienso que esto es vital. No podemos arreglar la situación social, pero sí podemos ayudar a las personas. Especialmente a las llamadas a mejorar esta sociedad deficiente como son los sacerdotes. Y se les ayuda con una formación intensa y completa, humana, cultural y espiritual. Porque la persona es feliz desarrollando esas potencialidades y,siendo feliz ella, puede ayudar a otras a serlo. Sí, los sacerdotes no venimos a aguar la fiesta, sino a dar estabilidad, paz y felicidad, que se consiguen con esfuerzo, pero con un esfuerzo plenificador y que da satisfacción.

Mi experiencia de veinte años de formador de sacerdotes me asegura que esto no es una quimera. Cuesta, pero resulta. No se hacen milagros, pero sí mejoras notorias. Yo he visto cómo personas, que no habían leído un solo libro, se aficionaban a leer y aprendían y disfrutaban, y mejoraban la expresión, y agudizaban su percepción, y se hacían más capces de relación, de superación, es decir, se humanizaban y espiritualizaban a la vez.

Y cómo les ayudaba, además, el ambiente de oración y de silencio, de meditación y de celebración litúrgica bien cuidada. Qué jóvenes tan íntegros, tan dispuestos, tan entusiastas hizo esta sencilla formación. ¿Se erradicaban todos los defectos? ¡En absoluto! Es que .. no serían realistas ni humildes si no tuvieran defectos. Y, además, la cultura, las virtudes humanas y la vida espiritual, les enseñaba a luchar, a no rendirse, a conocerse en profundidad, a no sorprenderse por los fallos, a mirar hacia delante y no hacia atrás... Y éramos felices en este fraterno ir creciendo, en este ir aprendiendo, en este proceso intenso de formación...

Agradezco que el Papa, nos recuerde que esto es importante y que, aunque no cambie automáticamente la sociedad, planta la semilla para su mejora y para su felicidad. Y.. me siento muy feliz de mi trabajo, de tantos años, realizado con este fin...

La vida del sacerdote es la aventura más interesante y necesaria para el mundo

La vida del sacerdote es la aventura más interesante y necesaria para el mundo

Comento estas palabras de Benedicto XVI a los seminaristas de Roma, el día 1 de febrero: "Aunque pueda parecer que la vida del sacerdote no atrae el interés de la mayoría de la gente, en realidad se trata de la aventura más interesante y necesaria para el mundo, la aventura de mostrar y hacer presente la plenitud de vida a la que todos aspiran. Es una aventura muy exigente; y no podría ser de otra manera, porque el sacerdote está llamado a imitar a Jesús, "que no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28)

¿Será verdad esta afirmación de Papa? ¿Será cierto que la vida del sacerdote que, efectivamente, "no atrae el interés de la mayoría de la gente", es en realidad "la aventura más interesante y necesaria para el mundo"? Parece más un engaño.

Y, sin embargo, si se examina, la razón: que la vida sacerdotal tiene como objetivo "mostrar y hacer presente la plenitud de vida a la que todos aspiran", se comprende bien que se pueda decir que supone la mayor aventura que se puede realizar. Pero es verdad, como sacerdotes esa es nuestra tarea: mostrar una vida plenificada por la verdad, por el amor, por la felicidad. Y hacerla presente en cada persona, familia, pueblo o ciudad. Efectivamente, lograrlo exige sacrificio, pero se puede lograr con la ayuda de Dios y la propia colaboración. Ejemplo de ello nos lo dio Juan Pablo II. Se dedicó de por vida a defender la verdad, a querer incluso al que atentó contra su vida, a servir a todos con su palabra, con su modo de escuchar, con su vida austera, con su esfuerzo por atender a todo el que lo necesitaba... Y así vivió una vida plena, nada aburrida, intensa y satisfactoria. Una vida, feliz, muy feliz, a pesar de sufrimientos intensos, contrariedades sin número, e incluso persecuciones y críticas feroces...

Me apunto a ese modo de vida y no a esos otros que se nos proponen en la TV, en la Presna, o en la calle. Creo que intentarlo ya da más satisfacciones que quejarse y no hacer nada. En esas estamos...

 

Ser sacerdote en el mundo de Hoy

Ser sacerdote en el mundo de Hoy

La fecunda «soledad» del sacerdote en la sociedad de hoy

Acabo de leer unas interesantes declaraciones del secretario de la Congregación para el Clero, el Arzobispo Mons. Mauro Piacenza, sobre los sacerdotes en L´Osservatore Romano de 21 de marzo. Me parecen muy acertadas e iluminadoras. Las transcribo textualmente:

- El sacerdote «no es un empleado», «es un consagrado, un ‘Cristo' de Dios», célibe, que se nutre de la Eucaristía, lejano de las modas de este mundo y al servicio de la gente.

«El sacerdote no puede realizarse plenamente si la Eucaristía no es de verdad el centro y la raíz de su vida», si su «fatiga cotidiana» no es «irradiación de la celebración eucarística».

Como recuerda el relato evangélico sobre el «lavatorio de los pies» de los apóstoles por parte de Jesús, añadió monseñor Piacenza, la tarea del sacerdote está en la entrega incondicional: «¡El sacerdote no se pertenece! Está al servicio del Pueblo de Dios sin límites de horario y de calendario».

«La gente no es para el sacerdote, sino el sacerdote para la gente, en su globalidad, sin restringir nunca su propio servicio a un pequeño grupo».

«El sacerdote no puede elegir el puesto que le gusta, los métodos de trabajo que considera más fáciles, las personas consideradas más simpáticas, los horarios más cómodos, las distracciones --aunque legítimas-- cuando sustraen tiempo y energías a la propia específica misión pastoral».

Además, aún actuando en el mundo, el sacerdote no está sin embargo «asimilado al mundo, mimetizándose en él, dejando de ser fermento transformador».

«Frente a un mundo anémico de oración y de adoración, de verdad y de justicia --añadió--, el sacerdote es sobre todo el hombre de la oración, de la adoración, del culto, de la celebración de los santos Misterios ‘ante los hombres, en nombre de Cristo'».

Su compromiso es el «testimonio, entendido etimológicamente como martirio» «en la conciencia renovada de que Cristo, ordinariamente, viene a nosotros sólo ‘en la' Iglesia y ‘de la' Iglesia, que prolonga su presencia en el tiempo».

Porque la Iglesia es «trascendente y misterio» y «sólo si no renuncia a la propia identidad sobrenatural» «podrá auténticamente evangelizar las realidades ‘naturales'».

En efecto, explica, «la Iglesia tiene la tarea ‘negativa' de liberar al mundo del ateísmo y la ‘positiva' de satisfacer la necesidad imborrable que el hombre, consciente o inconscientemente, tiene de realizarse, es decir, de la santidad».

Por ello, el sacerdote debe «responder a la sed abrasadora de una humanidad siempre en búsqueda» y sembrar esa «inquietud» que es «el santo temor de Dios».

En este sentido, la «totalidad de la oblación a Dios» es el único metro con el que se mide la dignidad de un sacerdote y la garantía de la «totalidad del servicio a los hermanos».

Al mismo tiempo, añade el arzobispo Piacenza, la apertura a los jóvenes de los «vastos horizontes de la integridad del seguimiento de Cristo» puede contribuir a afrontar la crisis de las vocaciones en la sociedad actual.

Por el contrario, observó, «allí donde se efectúan intentos reductores de la identidad y del ministerio pastoral, todo languidece por el camino de la progresiva desertificación».

Pero a la luz de la «configuración del sacerdote con Jesucristo» se comprenden mejor también las «promesas de obediencia, de castidad vivida en el celibato, en el compromiso de un camino en el desprendimiento de las cosas, de las situaciones, de sí  mismos».

El arzobispo por ello subrayó que «la castidad garantiza la dimensión esponsal y la gran paternidad» y recordó que «en todo esto no hay noes, sino un grande sí liberador», «un amor más grande» que se expresa «en la lógica gozosa de la entrega».

«El sacerdote no entrará nunca en crisis ni de identidad, ni de soledad, ni de frustración cultural si, resistiendo a la tentación de perderse en la multitud anónima, no desciende nunca --en cuanto a intención, rectitud moral y estilo-- de la tarima del altar del sacrificio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo».

Sin embargo, admitió, frente «a una disgregación cada vez más acentuada de los vínculos entre las personas, en cada ámbito social [...] no podemos pensar que la figura del sacerdote célibe no sufra el contragolpe de estas innumerables soledades».

Por esto, concluyó, hay «necesidad de sacerdotes que sepan mostrar la fecundidad para la comunión y para la comunidad de su ‘soledad' virginal».

Feliz Pascua de Resurrección

Feliz Pascua de Resurrección

Porque una luz alumbró en la oscuridad del mundo con la victoria de Jesucristo, que celebramos en este día.

Porque así tiene sentido nuestro penar y nuestro sufrir, que no falta en nuestra vida. Hoy mismo he recibido la triste noticia de la muerte de un querido amigo en Sololá, Matías. Dios lo tenga consigo y consuele a sus familiares y a todos los que le queríamos.

Porque el bien se ha mostrado más fuerte que todo el mal del que somos capaces los hombres. Estos días hemos visto de qué es capaz el terrorismo, aquí mismo en Calahorra. Pero sabemos que todo ese mal no tendrá la última palabra y que al final el bien se alzará con la victoria.

Porque he podido vivir con mis feligreses una felicísima Semana Santa, que ha culminado hoy con la procesión del encuentro de la Virgen con Cristo Resucitado. Ha sido una procesión magnífica y expresiva, llena de luz, color, fuerza y sonido, a pesar del frío y la nieve.

En fin, Feliz Pascua, para todos los amigos que siguen esta página. Que sean muy felices.

Releo, admirado, el libro del Papa

Releo, admirado, el libro del Papa

Vuelvo a leer estos días y a comentar lo que más me impresiona y ayuda del magnífico libro de Benedicto XVI "Jesús de Nazaret". Creo que aporta tanto que sería imperdonable no aprovecharlo al máximo, leyendolo y releyendolo, y haciendo partícipes a los demás de lo que a nosotros nos sugiere.

Hay un primer párrafo (en la presentación del libro) que me impresiona y copio: "Sin su enraizamiento en Dios, la persona de Jesús resulta vaga, irreal e inexplicable. Este es el punto de apoyo sobre el que se basa mi libro: considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre. Este es el verdadero centro de su personalidad. Sin esta comunión no se puede entender nada y partiendo de ella Él se nos hace presente también hoy" (pág. 10).

Cuando hoy tantos consideran a Jesús como un simple hombre el Papa nos enseña a verlo en su grandeza, en su verdad, en su autenticidad divina. Y nos muestra que si esta realidad se oscurece no se entiende nada de Jesús y, sobre todo, no se puede entablar amistad con Él, ni ser salvados por Él.

El Papa saca al Cristo auténtico y vivo de las paginas evangélicas, devolviéndoles su lozanía, sacándoles brillo exegético, haciéndolas inteligibles y claras. El Papa hace pensar, hace profundizar, llevándonos de la mano con una arte magistral, con una inigualable pedagogía magisterial.

Gracias, Santo Padre; gracias, Profesor; gracias, Amigo, por enseñarnos este manantial de aguas cristalinas que es el Evangelio, y gracias por recoger esas aguas en ese magnífico vaso para sedientos que es tu libro. ¡Qué frescura, qué alivio, qué entusiamo siento!

 

"Salvados por la esperanza": una encíclica para orientarse en el mundo de hoy

"Salvados por la esperanza": una encíclica para orientarse en el mundo de hoy

Al día siguiente de su publicación cayó en mis manos la nueva encíclica papal y la he leído de un tirón porque me ha entusiasmado su contenido, su modo de presentarlo, su profundidad, su claridad y su actualidad inusitada. Cayó en mis manos al comprar el periódico "La Razón" que la ofrecía a sus lectores en un cuadernillo muy bien presentado. Ya conocía algunos comentarios sobre ella, pero ninguno a la altura de lo que es el texto mismo: magnífico, impresionante.

El Papa ama la Escritura Santa y la conoce en profundidad. Conoce también el pensamiento filosófico. Y en la encíclica establece un diálogo increible entre ambos para esclarecer las grandes cuestiones que nos preocupan a todos, seamos pensadores (que no lo somos) o seamos vividores (que sí). Son cuestiones vitales sobre el sentido del disfrutar, del sufrir, del proyectar, del morir... Y el papa ilumina y reponde a esa problemática vital. Además señala caminos para adentrarse en la hondura de los probremas para poderlos solucionar.

Habla sobre todo de Dios, de ese Dios que se ha metido en la historia para hablar de tú a tú al hombre, a nosotros, a tí y a mi. Y habla del hombre, del hombre soñador que sueña ser como Dios, que trata de quitar a Dios para ponerse él en su lugar. y le dice que ese no es el camino para su grandeza. Que quitar a Dios es empequeñecerse, privarse de sentido, carecer de esperanza. Las ideologías de la modernidad han pretendido dar el cambiazo y poner al hombre en el lugar de Dios y han logrado que el hombre aplaste al hombre, que el hombre se desespere que no sea feliz.

Pero el Papa no sólo filosofa, sino que enseña e ilumina y habla del camino para recuperar la esperanza y el sentido. Y habla de oración, y habla de acción y habla del juicio divino. La oración es camino de esperanza, mantiene la esperanza y la fomenta. Y nos recuerda el ejemplo del inolvidable Cardenal Van Thuan, que se agarraba a la oración en su carcel de aislamiento. Y nos habla de las pequeñas esperanzas de nuestro actuar promoviendo el bien, que no se mantienen si Dios, el absoluto, el bien supremo, la perfección, no les da sentido. Y nos habla del juicio divino que es el referente necesario para no desesperar, para seguir creyendo en la justicia a pesar de padecer y sufrir la injusticia o el mal.

Gracias, Santo Padre, por esta increible encíclica, gracias por motivarnos a esperar en Dios y, por él, en nosotros mismos y en los demás. Gracias por no decirnos palabras vacías, sino llenas de razón, de fe y de verdad. Gracias, Santo Padre, gracias...

La paz hay que ganarla con esfuerzo y con paciencia

La paz hay que ganarla con esfuerzo y con paciencia

Que bella es la paz y qué costosa. En la foto se ven unas palomas que nos la recuerdan: en su bondad y en su dureza.

La paz se merece si se es paciente, es decir aguantador, con dominio de sí; si se vive a tope, sin precipitaciones pero sin detenciones...

La paz llega tras el esfuerzo por apaciguar el ánimo, serenar los encontronazos, perdonar las ofensas.

La paz se disfruta con otros a los que se aprende a comprender, a aguantar. Con los que se convive en el esfuerzo, en los proyectos comunes, en el afán apostólico.

Yo invito a mis lectores, no sólo a luchar por esta paz, sino a pedirla y a hacerse merecedores de ella... en su diario vivir, en su diario aguantar, en su diario sufrir y en su diario gozar...

Hoy en internet pude comunicarme con Manuel Lastor y Gerardo Coter. Ha sido un momento intenso de paz en el presente que apacigua mi pasado y me permite afrontar con paz el povenir. Gracias a ellos...

La pequeñez frente a la grandeza

La pequeñez frente a la grandeza

El evangelio de domingo nos habla de Jesucristo que condesciende en hospedarse en casa de un pecador notable que se llamaba zaqueo. Y este encuentro entre el Santo y el pecador, entre el Bueno y el malo, realiza el prodigio del cambio.

Parece imposible que las personas cambien y sin embargo lo hacen cuando se da un verdadero encuentro entre personas. Un encuentro que no destruye, sino que construye, un encuentro que edifica. Para que se de este encuentro hay que dejarse encontrar, hay que dejarse envolver, hay que dejarse libremente convencer.

Y Dios encarnado, Jesucristo, supo encontrarse así con muchos, hoy con Zaqueo, tal vez mañana con nosotros si nos dejamos...El silencio, la reflexión, la oración propician el encuentro. También la entrega, el salir de nosotros... Ojalá nos encuentre, ojalá nos prestemos al encuentro, ojalá cambiemos a mejor, para que nuestro mundo cambie.

Hoy he rezado en el cementerio

Hoy he rezado en el cementerio

Hoy he rezado en el cementerio de mi pueblo natal a donde he podido acudir en estas fechas después de muchos años. Allá estan enterrados mis padres y muchos familiares y conocidos. Estaba lleno de flores, que se marchotarán pronto, pero que expresaban bien la esperanza de los que allí rezábamos. Se marchitarán las flores, pero no las oraciones. Porque las oraciones son realidad y no símbolo. Realidad de fe, pero realidad. Es decir, nacen del amor que es más fuerte que la muerte, traspasando sus frontera y alcanzando, por Dios, que vive, a quienes ahora viven en él. Nosotros nos detenemos en las tumbas, pero nuestro amor a quienes reposan en ellas, se hace oración y llega al Dios que ha vencido a la muerte, pasando por ella, pero venciéndola. Por eso me ha consolado rezar en el cementerio de mi pueblo.

También he rezado en el cementerio parroquial de Villamediana. Allá reposan los miembros de la parroquia que ahora viven en Dios. Es un consuelo saber que muchos de ellos gozan de la felicidad eterna y otros esperan poderla gozar tras ser purificados de sus faltas. La oración unánime de la feligresía ha tras pasado las fronteras materiales y ha penetrado las fronteras de la muerte.

Con el párroco de Lardero he rezado también en el cementerio civil de la Barranca, donde reposan los que fueron fusilados en juicios sumarísimos durante la guerra civil en el bando vencedor. Muchos de ellos feligreses de Villamediana. También esperan que el amor supere al odio que les dio muerte y se trueque en vida para sí mismos y para los que permanecen en la tierra, familiares y amigos.

Una jornada, pienso, intensa y bien aprovechada. Una jornada de consuelo y de esperanza. Una bella jornada parroquial, en la que he podido tocar el corazón de muchas personas y sintonizar con sus sentimientos y sus aspiraciones más nobles.

Fiesta de todos los Santos

Fiesta de todos los Santos Viendo la hermosa ciudad de la fotografía mi pensamiento se escapa a la ciudad celeste donde se es feliz junto a Dios. Porque lo hermoso de las ciudades no son las casas ni el paisaje. Lo que las hermosea son las personas buenas que viven en ellas. Sin gente las ciudades son fantasmales y dan miedo. Con gente de calidad las ciudades son habitables y acogedoras. y hermosas.. El paisaje se enbellece con una buena compañía y se disfruta y se recuerda para siempre. si nos lo mostró un amigo. Por eso la ciudad celeste, la Jerusalén del cielo, debe ser muy hermosa porque hay buena compañía, la mejor compañía: Dios Padre, Jesús nuestro hermano, el Espíritu Santo... Y con el Dios Hermoso y Bueno, sus Santos. Los más bellos y mejores de entre los humanos. Tan buenos, que su bondad se salía del mundo. En el cielo ¡qué gozada disfrutar con todos ellos...!

Mi celebración de la fiesta de la Asunción

Mi celebración de la fiesta de la Asunción

Este año celebré la Asunción de modo distinto a otros años. Pero lo hice con la misma alegría. Además tuve la suerte de que me llamaran por teléfono algunos amigos, que me hicieron revivr recuerdos y añoranzas de otros tiempos.

Prediqué sobre el significado de esta fiesta, que, para mí, significa el triunfo del espíritu sobre la materia. Un triunfo que exalta, sin embargo, a la materia. Les dije a mis feligreses que necesitamos esta fiesta para que no intentemos someter lo mejor de nosotros a lo más bajo, sino al revés. Y el triunfo de María nos asegura que ésto es posible.

Pasé la tarde acompañando enfermos. Ellos me hicieron sentir que es verdad lo que prediqué en la mañana: que el espíritu eleva a la materia y le da sentido.

Con el recuerdo me uní a la procesión y a la misa en que participaron mis amigos sololatecos. Con ellos le pedí a la Virgen que nos lleve de su mano hacia la altura, que nos nos empequeñezcamos, que seamos optimista, porque, con María, el triunfo es nuestro. Y me imaginé postrado de rodillas ante la apreciosa imagen de la Asunción, que se venera en la Catedral de Sololá, escuchando la respuesta inequívoca de María: Confía en mí.

Invito a mis amigos a esta confianza en la intercesión de Santa María. Ella no se fue al cielo para desinteresarse de nosotros, sino todo lo contrario. Nos cuida, nos quiere, nos guía y nos protege.

Qué hermoso haber celebrado un año más esta fiesta. Que gusto saber que el manto de la Virgen es tan amplio que nos cubre a todos aunque nos separe la distancia. Bajo este manto nos sentimos cercanos, nos sentimos seguros, nos sentimos esperanzados.