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Semetabaj Hispano: Espiritualidad, pastoral, cultura y amistad.

Homilias para Villamediana

Primavera de Resurrección

Primavera de Resurrección

La que se divisa en los campos de Villamedina, por los que pasó el recorrido del Viacrucis de Viernes Santo.

Primavera que anuncia unos frutos que el invierno no permite sospechar a aquellos que no pertenecen a estos lugares.

También los creyentes la esperamos. A pesar de que se prolongue el invierno y el estallido primaveral parezca lejano.

Pero, vendrá la PRIMAVERA DE LA RESURRECIÓN, que se anticipó ya en Jesucristo el Primer resucitado. Entonces el bien triunfará definitivamente y el mal será aniquilado. Por ello merce la pena esforzarse, por ello se puede uno sacrificar y renunciar. Porque el bien tiene las de ganar, aunque parezca adueñarse definitivamente del mundo. Pero, lo definitivo es lo otro: el triunfo de la ESPERANZA, el triunfo de la PRIMAVERA, el triunfo de la VIDA VERDADERA.

¡En ello creemos y esperamos!

Felicito a todos los que intentan vivir con esta esperanza, que les permite sacrificarse alegremente y vivir felices a pesar del sacrificio. Los felicito de veras porque ellos son los listos de verdad. Los que se acomodaron al invierno y no esperan la primavera están equivocados y no tiene futuro. Para ellos la compasión y la invitación a la conversión.

¡Felices pascuas, creyentes: ¡la Primavera de la resurrección acaba de estallar! ¿No lo estáis notando?

Un hombre anticrisis...

Un hombre anticrisis...

Se trata de San José.Un hombre de confianza y con responsabilidad del que Dios se fió y en quien puede confiar cualquier ser humano.

Y la crisis global y financiera, que atosiga al mundo, ha sido provocada precisamente por la falta de responsabilidad, que ha llenado los mercados y la sociedad entera de desconfianza.

Por eso, si queremos salir de esta crisis, invoquemos a San José. Es su hora, la hora de los sensatos, capaces de acabar con la insensatez que provocó la Crisis y de sacarnos adelante.

Con hombres como él, con mujeres como Santa María ¿quien dijo crisis?

Tercer domingo de cuaresma: Una palabra apropiada para cada uno...

Tercer domingo de cuaresma: Una palabra apropiada para cada uno...

La ha dejado Dios escrita en la Biblia. Es cuestión de encontrarla.

Es, justamente, lo que le ocurrió a Vittorio Messori, según cuenta él en su libro "Por qué creo", que acabo de leer. Dice así:

Yo no cambié mi vida. Me fue cambiada  y de un forma sorprendente e inesperada. Fue un encuentro desnudo y crudo en mi pequeña habitación del ático del 27 de Via Medail, en Turín, desde donde no veía calles ni personas, sino un pequeño patio siempre desierto. Fue un darme de bruces, sin intermediarios, con una Palabra que se hizo carne.

El librito de los evangelios salió lleno de polvo, no sé cómo, de los rincones de mi armario.¿De donde venía aquel Evangelio que encontré en mis manos? ¿Por qué estaba en un rincón del armario que me servía de biblioteca? Quizá lo había cogido del cajón de la mesilla de algún hotel, quíen sabe dónde y quien sabe cuándo; o quizá me lo había regalado no sé quien: de hecho era algo modesto, de distribución gratuita, una edición de bolsillo. Recuerdo algunas ilustraciones en blanco y negro. No creo que hubiese tenido nunca antes en la mano aquel librito.

Hubo en aquel encuentro la dulzura de la misericordia y el perdón y, al mismo tiempo, la severidad de la justicia, el temor a la amonestación. Tiempo después me explicó otro converso: "Estoy convencido de que en la Escritura hay una palabra inspirada apropiada para cada uno de nosotros". En mi caso fue, sobre todo, la invitación amorosa: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" Invitación seguida inmediatamente de un "no tengáis miedo". Efectivamente, la exhortación a los cansados y agobiados a que fuesen a El está en el capítulo 11 de San Mateo y prosigue así: tomad mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis consuelo en vuestras almas. Mi yugo es suave y mi carga, ligera".

Pero, después de la invitación, viene la advertencia: la parábola sobre la higuera estéril (Lc 13). Son versículos que me causaron tal impacto que los volví a copiar en un folio a máquina, y para tenerlos siempre a la vista lo pegué en la puerta de mi habitación. Naturalmente, por dentro. Pero fue lo mismo. Causó en mi familia, poco creyente, sorpera y preplejidad y hasta alarma.

Y, sin embargo, el hecho puro y duro era que no podía elegir en modo alguno. La Verdad estaba en el Evangelio.Y la conclusión, que no podía discutir porque se imponía desde lo más hondo y me era confirmada por el estudio y por la reflexión, me había sido dada: mi tarea, desde entonces en adelante, sería la de buscar, esclarecer, explicar (a mí y a los demás) por qué no sólo el cristianismo, sino precisamente su versión católica y romana, era el destino adecuado para quien busca la verdad plena.

Ojalá que la cuaresma nos ayude a encontrarnos con esta palabra que nos mejora, que nos cambia, que nos puede hacer felices ¡BUSQUÉMOSLA!

 

Bienaventuranzas para hoy

Bienaventuranzas para hoy

Hoy: Jornada nacional de Manos Unidas contra el hambre en el mundo, Dios nos pide que ayudemos a los que pasan necesidad, que ya no están sólo en países subdesarrollados, sino también cerca, junto a nosotros, a causa de la crisis económica que sufrimos.

Que los ayudemos, porque son amados por Dios. Y ese amor de Dios  se debe hacer visible, para ellos, a través de nuestra ayuda, espiritual y económica.

Pero, ¿cómo ayudar a otros, si a nosotros no nos alcanza ni nos sobra?

Por nuestra fe y nuestra esperanza en Dios, que nos entregó su vida en la Cruz, y nos enseñó que en la entrega, incluso de lo necesario, está la verdadera felicidad: es dichoso el que recibe, pero es más dichoso el que da…Y para Dios, la generosidad, nunca pasa desapercibida.

Y también, ayudar,  por caridad y solidaridad. Lo poco nuestro se multiplica, unido a lo que dan los otros, beneficiándolos a ellos materialmente y a nosotros espiritualmente. El año pasado esa solidaridad nuestra alcanzó 919,46 euros, que unidos a lo que se dio en toda España permitió llevar a cabo proyectos de desarrollo, que ayudan a salir de la pobreza a personas necesitadas en países más pobres que el muestro.

Pescadores... llamada... lago...

Pescadores... llamada... lago...

El evangelio de este domingo me ha trasladado a las orillas del lago de Genesaret, haciendome recordar otro lago, el de Atitlán, donde pasé felices años...

Esos lagos fueron el paisaje de múltiples llamadas, y de respuestas muy generosas y muy audaces...

Yo sueño con que se siga respondiendo con la misma generosidad en estas "playas" que frecuento ahora... pues estoy seguro de que la "Llamada" sigue sonando... también en estos lugares... ¡Feliz Domingo! Y, que la pesca sea abundante...

Recubiertos de nieve bautismal

Recubiertos de nieve bautismal

Hoy comenzamos a celebrar la fiesta del Bautismo del Señor, que culmina la Navidad.

Hoy también un blanco manto de nieve cubre parte de España y, en particular, La Rioja.

Ese manto de nieve evoca en mí la vestidura blanca que se pone a los recien bautizados, para significar el efecto limpiador y transformador del bautismo.

Como la nieve empapa y fecunda la tierra, el bautismo recubre al bautizado con el manto vivificador de Cristo, que lo empapa en su sangre redentora y lo hace tan fecundo que puede producir obras que merecen la gloria eterna.

Yo deseo, en esta gran fiesta bautismal, que se renueve y revitalice el bautismo en mí y en mis feligreses y que su fecundidad transforme nuestro mundo, nuestro tiempo, nuestra cultura y nuestro pueblo... ¡Así lo espero y lo deseo para todos!

En la fiesta de San Martín de Tours

En la fiesta de San Martín de Tours

He predicado en la vecina parroquia de Alberite, diciendo entre otras cosas lo siguiente:

No podemos dejar de evocar, en esta fiesta de San Martín, su caridad juvenil, cuando era soldado en el poderoso ejército romano de las Galias y todavía no había recibido el Bautismo, aunque asistía a la catequesis para prepararse a recibirlo:

Haciendo la ronda nocturna –cuentan sus biógrafos- en un frío día invernal vio a un pobre medio desnudo, que le pedía limosna. Y el joven soldado Martín, no teniendo monedas que darle, tira de espada, parte en dos su cálida capa militar y le da la mitad al mendigo. A la noche siguiente se le apareció Jesucristo en persona diciéndole: “Martín, aún catecúmeno, me ha cubierto con esta capa”. Con qué viveza y con qué gracia reproduce esta escena, vuestro impresionante retablo mayor.

 

Y cómo debiéramos pedir a san Martín que nos dé algo de esa caridad suya, de ese ingenio suyo, de ese modo de ser pronto y decidido cuando se trata de ayudar al prójimo con urgencia y sin dilación.

Cambiarían sin duda muchas cosas esta sociedad nuestra, tan poco imaginativa, tan poco caritativa, que no sabe compartir, porque ha olvidado cómo hacerlo, a fuerza de promover el placer fácil, el disfrute egoísta y  la interesada corrupción.

Recibir la vida, respetar la vida, amar la vida...

Recibir la vida, respetar la vida, amar la vida...

El que recibe a un niño como éste, dijo Jeús, a mi me recibe. Y quien a mí me recibe -añade- recibe al que me envió...

Recibir a un niño es recibir, nada menos que a Dios y rechazarlo, es rechazar a Dios.

Para tenerlo en cuenta, viviendo en una sociedad como la nuestra, que con las leyes abortistas que promueve fomenta el rechazo a los niños y, por tanto, el rechazo a Dios.

Para concienciarnos de que apreciar, respetar, defender la vida, es respetar a Dios.

Si queremos ser felices, aunque sea en medio de la contradicción, respetemos la vida, respetemos a Dios. Ir contra Él es posible, pero no tiene futuro. Ir a su favor permite perdurar por siempre. Merece, pues la pena, amar la vida, respetarla y promoverla.

Y cuando se nos pida la opinión, digamos claramente, que no queremos legisladores que atenten contra las leyes divinas, permitiendo con la despenalización del aborto, que la sociedad vea como un derecho lo que es ir directamente contra la vida y contra su Hacedor.

El milagro de oir y de poder hablar

El milagro de oir y de poder hablar

Se lo hizo Jesucristo a un sordomudo, según nos dice el evangelio de este próximo domingo.

Le pedimos lo siga haciendo con nosotros demasiado sordos para la verdad y mudos para lo que debiéramos decir.

Hoy celebramos a la Beata Madre Teresa de Calcuta, a quien Dios le hizo el milagro de poder oir la voz divina en las voces de los pobres de la India, y le dio el don de hablar palabras de consuelo, palabras salvadoras para los desauciados y desesperados.

Por su intercesión nos conceda también el Señor a nosotros el milagro de oir a Dios, sin que ahoguen esa Voz los gritos mundanos, y el milagro de hablar como conviene para la salvación de quienes nos rodean.

Contra la dispersión: Caridad y Verdad

Contra la dispersión: Caridad y Verdad

Jesús sintió lastima porque andaban como ovejas sin pastor...Porque andaban dispersas.

... Y él las reune para que vivan seguras y alcancen la meta.

Y las reune con el don de la caridad y el regalo de la verdad.

El Papa en su encíclica señala que estos dones del cielo son vitales para que el desarrollo humano sea verdaderamente humano y haga felices a los hombres.

Buscar la verdad e instaurarla con caridad, es la gran tarea pendiente. Una tarea capaz de entusiasmar a cualquiera. El Buen Pastor nos ayudará a ello. A seguirle, pues, y con ganas...

Y... ¡Gozoso cumpleaños, Semetabaj Hispano!

La increencia

La increencia

"Se extrañó de su falta de fe..."

Lo dice el Evangelio de San Marcos a propósito de la visita de Jesucristo a su pueblo de Nazaret.

Tal vez hoy diga lo mismo cuando nos visita en la Misa...

Es momento oportuno para corregirnos, para ser más creyentes, mejores creyentes...

Porque los que creen son más felices... y... más libres. Porque se saben criaturas y no se constituyen en dioses, en idolos que reclaman adoración de los iguales, que nunca se debieran sentir inferiores...

En el año sacerdotal, deseo que también nosotros, sacerdotes, mejoremos en la fe para adorar sólamente al único Dios verdadero. Así seremos libres y felices, y podremos liberar y dar felicidad...

Costado abierto y manos y pies traspasados

Costado abierto y manos y pies traspasados

Para ser admirados con asombro, al escuchar a quienes los contemplaron. Para ser recordados siempre, aunque no se hayan visto. Para no olvidarlos nunca, nunca...

Dichosos los que crea, porque ellos son la prueba de la entrega total. Una entrega que nada se reserva, que se da hasta el fin, y en la que se puede encontrar la salvación.

Dichosos porque, en ellos se alcanza misericordia. Y la necesitamos tanto. Y la necesitamos todos...

Hoy podemos mirar ese costado abierto y esas manos y pies traspasados, sabiendo que son reales, que son de Dios encarnado. En ellos encontraremos consuelo y salvación. Aunque tengamos fallos. Aunque seamos poca cosa, aunque nada merezcamos.

Acojámonos a la Divina Misericordia y pongamos bajo su cuidado a este mundo nuestro tan increyente y tan necesitado

Tercer domingo de Adviento: Buscar a un Dios que nos está buscando a nosotros

Tercer domingo de Adviento: Buscar a un Dios que nos está buscando a nosotros

Surgió un hombre llamado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. Decía: En medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia…

 

Ya hace veinte siglos que Juan Bautista anunció que Dios estaba entre los hombres y todavía algunos, en nuestro mundo desarrollado y próspero, lo desconocen y otros lo han olvidado ¿También nosotros?

 

¿No será que le buscamos donde no está, o que hemos olvidado  los signos de la presencia de Dios en medio de los hombres?

Tal vez a nosotros y a nuestros contemporáneos nos pasa lo que al famoso literato francés Julien Green, según cuenta él en un libro autobiográfico:

En su juventud, dice que se hallaba atrapado por los “placeres de la carne”. No tenía convicción religiosa alguna que pudiese haberle servido de contención. Y, sin embargo, hay en su experiencia algo notable: de cuando en cuando entraba en una iglesia, impulsado por el anhelo –que él no se admitía a sí mismo- de verse súbitamente liberado. “No hubo milagro alguno”, continua Greene, “pero sí, desde la lejanía, el sentimiento de una presencia.” Esa presencia tenía algo cálido y prometedor para él, pero todavía le molestaba la idea de que para su salvación tuviese que pertenecer, por ejemplo, a la Iglesia.

            Quería la presencia de lo nuevo, pero la quería sin renuncias, casi como por autodeterminarción y sin ninguna imposición. Es así como se encontró con la religiosidad india y esperó encontrar a través de ella un camino mejor. No obstante, no faltó la decepción, e inició su búsqueda en la Biblia. Y con tanta intensidad la llevó a cabo que comenzó a aprender hebreo tutelado por un rabino judío. Un día le dijo el rabino: el próximo jueves no vendré, pues es festivo” “¿Festivo?”, preguntó Greene sorprendido. “Es la fiesta de la Ascensión -¿Tendré que decírselo yo a usted?”, fue la respuesta del judío. En ese momento, el joven buscador se sintió alcanzado como por un rayo: era como si sobre él llovieran fragorosas las palabras del profeta. “Yo era Israel”, dice Green, “a quien Dios clamaba, suplicante, que regresara a Él. Sentía que para mí regía la frase del profeta Isaías: “Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo; Israel no conoce, mi pueblo no entiende” (Is 1,3).

            Hasta aquí la experiencia del Novelista converso. ¿No tendríamos también nosotros en este tiempo de Adviento que sentirnos, como él, interpelados y conmovidos? ¿No tendríamos que sentirnos buscados por ese Dios que nació en Belén y que habita en medio de nosotros, y a quien encontramos en nuestros prójimos y en nuestras iglesias, y en su Palabra y en su Eucaristía?

            Distingámoslo aunque su apariencia sea humilde, aunque hoy no se le tenga en cuenta en los medios de comunicación, aunque se le desprecie y se le olvide. Y digámosle con el salmista: Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios…

Estos días que faltan para la Navidad son buenos días para  hacer también caso a San Pablo, según hemos leído hace un momento: Estad siempre alegres. Sed constantes en orar… Ojala no lo olvidemos, ojala saquemos tiempo. Así la Navidad para nosotros será un cambio, que nos devuelve la serenidad y la alegría que nos hace más felices y nos permitirá hacer muy felices a los que nos rodean. Que así sea.

En la fiesta del Pilar

En la fiesta del Pilar

El Reino de los cielos  se parece a un Rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir…

 

Hermanos:

                   Dios nos recuerda, en estas Palabras suyas que acabamos de escuchar, tomadas del libro sagrado, que no sólo somos trabajadores suyos (así leíamos el domingo pasado), sino sus invitados, sus amigos, para los que tiene preparado un gran banquete que nos hará definitivamente felices, tan felices como aspira serlo cualquier ser humano:

 

Un banquete ciertamente, distinto a los nuestros, misterioso, no perceptible por los sentidos, pero tan satisfactorio como los nuestros y más duradero…

 

Se trata del banquete de la vida en plenitud, de la verdad sin mentiras, del bien sin maldades, de la amistad sin traiciones… y sin temor a que se pueda perder…

 

El banquete del que gozan los santos y del que son excluidos los perversos, los aprovechados, los explotadores, los falsarios…

 

Por conseguir entrada en ese divino banquete se esforzaron los santos…Hoy, por ejemplo, recuerda la Iglesia al Beato Juan XXIII, aquel Papa Bueno, que tanto hizo por la paz del mundo y la renovación de la Iglesia…

 

Pero, el evangelio nos avisa del desprecio de la invitación divina por parte de muchos, demasiado entretenidos en sus negocios, en sus diversiones, o en sus vicios…  

 

El evangelio nos describe así un mundo que, en gran medida, ha perdido la ESPERANZA CRISTIANA. Un mundo y unos hombres, que ya no esperamos nada de Dios, porque nos basta con los bienes perecederos, con la prosperidad material, con el bienestar conseguido… Olvidamos el cielo pensando que se vive muy bien en la tierra, hasta que se nos deteriora el vivir, y entonces nos quedamos suspendidos en la nada: sin tierra y sin cielo y sin esperanza…

 

 

 

 

Hace veinte siglos, en esta misma tierra nuestras de España, vivían nuestros antepasados un paganismo degenerado, insatisfecho en su sinrazón, pero que adormecía sus conciencias y les hacía despreciar la predicación del Evangelio que les hablaba de bienes más altos, de verdades más ciertas, de esperanzas más fundadas, de conciencias más atrevidas…

 

Hoy celebramos, que, aunque el desaliento estuvo a punto de hacer que el evangelizador abandonara su tarea, el cielo vino en su ayuda, de una manera muy divina, y muy humana. La Virgen, Madre de Dios, visitó milagrosamente esta tierra nuestra para confortar al apóstol Santiago, asegurándole, que la Esperanza cristiana arraigaría junto al Ebro, y que en prenda de ello dejaba el Pilar, como signo de firmeza y solidez.

 

Y… a partir de entonces la fe y la esperanza cristianas arraigaron en España, revolucionando aquellas conciencias adormecidas por el paganismo. Y produjeron grandes Santos, misioneros, hombres y mujeres esperanzados, valientes y sembradores por doquier de esperanza y de alegría.

 

¿Olvidaremos hoy esta herencia, cayendo en un materialismo neopagano que desconoce la esperanza, que acorta las miras e impide el heroísmo de la santidad?

 

El Pilar de la Virgen nos habla de fortaleza, de arraigo, de valores sólidos. Pidámos para nuestros gobernantes, para las familias de España y de los inmigrantes que se han instalado en ella,  para todos, la búsqueda y defensa de esos valores y el esfuerzo por alcanzarlos. Y que nos atrevamos a vivirlos con entusiasmo y con alegría. Que Santa María del Pilar nos lo conceda.

Encendiendo luces para la Navidad

Encendiendo luces para la Navidad

Mi corona de adviento enciende hoy la primera de sus luces, hecha de oración. Oración esperanzada a un Dios que se ha hecho hombre y que me ha buscado antes de buscarlo yo.

Enciendo la luz en la reflexión que este tiempo otoñal me birinda. Y aprovecho para esa reflexión la magnífica encíclica del Papa: Salvados por la esperanza. En esta carta el Papa me dice que no pongo mi esperanza en lo limitado, sino en Dios que es infinito y no falla. No me es fácil, pero voy a intentarlo. Dedicaré el tiempo que pueda a leer y meditar esta encíclica. Aún sigo leyendo y meditando el Libro "Jesús de nazaret", ambos escritos de Benedicto XVI tienen una riqueza inagotable, que estimula mi vida y motiva mi actuar parroquial.

Enciendo la luz, protegido por la Virgen Inmaculada, cuya fiesta he comenzado a preparar con mis feligreses de Villamediana. Viene a mi recuerdo El Calvario de Sololá, en el que durante años hice esa misma novena. Me uno a los sololatecos, pues uno y otros, rezamos a la misma madre. Y confío que la Virgen avive el fuego que quiero encender en estos días.

Espero que el frío otoñal no apague este fuego. Estos días estoy preparando mi casa para alojar a unos amigos seminaristas que vienen desde Guatemala hasta España para compartir conmigo unos días de reencuentro y alegría. Espero avivar con ellos este fuego del adviento para celebrar felices la navidad.

Los que se salvan. Predicación dominical

Los que se salvan. Predicación dominical

¿Son pocos los que se salvan?

Impactante pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez.

La respuesta de Jesucristo es clara: Esforzaos. Y la razón: la puerta no es ancha, sino estrecha. Y... se cierra. Conviene estar despiertos, activos y dispuestos al esfuerzos.

Conviene en definitiva dejarse guiar por la Cruz.

Predicación dominical

Predicación dominical

En mis recordados años sololatecos este era el paisaje que me extasiaba y me empujaba a ampliar horizontes. Las maravillas de la técnica me permiten ahora contemplarlo en imagen y meditar, en este domingo de agosto desde mi tierra española, que estamos llamados a la altura, a grandes y bellos ideales, que no son una quimera, sino una realidad luminosa como ese increible lago y esos volcanes de ensueño.

En vísperas de la fiesta de la Asunción de la Virgen al cielo, el evangelio de la misa de este domingo lo expresa con claridad: No temas pequeño rebaño -nos dice Jesús- porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela. Y yo despierto de mis perezas para aspirar con María a los bienes que no perecen: el bien, la verdad, la justicia, la caridad.

Ese volcán me señala el cielo, bien asentado en la tierra, que se ve fecundada y se limpia en las claras aguas del lago Atitlán. Y yo pienso en la gracia bautismal, y en el esfuerzo por trabajar y luchar en serio. Y entiendo que es asequible la altura, que son alcanzables los valores eternos si hay confianza en la gracia, bien agarrados al manto de Santa María, que nos arrastra con ella hacia el cielo, ayudándonos a transformar lo terreno. 

Novena predicada en la ermita de Autol del 27 de julio al 4 de agosto

Novena predicada en  la ermita de Autol del 27 de julio al 4 de agosto

Nueve días con la Virgen, conociendo  y agradeciendo su maternal intervención en la historia cristiana:“Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”  

En Jerusalén, hace dos mil años, MARÍA, al pie de la cruz se convierte en la reina de los mártires, dando inicio a una historia de hombres y mujeres valientes, que no se doblegan ante el mal, sino que lo vencen con su sacrificio.                                                                                                         

Los primeros cristianos, perseguidos  y martirizados por los poderosos durante tres siglos, se fortalecían con la oración. En las catacumbas romanas, cementerios subterráneos, enterraron a cientos de mártires y allí pintaron, entre otras, la primera imagen de María con el Niño Jesús en brazos.  En las catacumbas se enraizó la Iglesia y sacó fuerzas para cambiar el mundo pagano, bajo la protección de María Reina de los mártires. Se calcula que en estos años más de trescientos mil mártires dieron su vida por Cristo. La Iglesia celebra por su nombre a más de mil de entre ellos, a los que ha inscrito en el libro llamado Martirologio Romano.                                                                                                

En el hogar de Dios Padre no falta la presencia de la Madre, Santa María. Así se vivió desde el principio, levantando con la paz el primer santuario Mariano, dedicado a María, en Roma, a mediados del siglo V. En esta época la Iglesia convierte a los pueblos bárbaros que se establecen en territorios del imperio romano y cuenta también con el testimonio de gloriosos mártires como san Hermenegildo y san Bonifacio                                                                                                     

Cristianizados los pueblos bárbaros establecidos al sur de Europa, los misioneros cristianos evangelizaron también a los pueblos del norte europeo y poblaron el continente de monasterios de monjes, que fueron también focos de civilización. Se cumplía así al pie de la letra la parábola de la mostaza y la levadura. No faltaron en esta época los mártires como san Estanislao y Santo Tomás Becket. María es especialmente venerada en toda Europa con el rezo del Santo rosario que difunden los dominicos.  

La buena semilla de Cristo fue cultivada en la Edad Media en los monasterios, en las catedrales y en las universidades que nacieron a su sombra. Algunos mártires insignes regaron con su sangre esta semilla, como San Pedro de Verona, San Juan Nepomuceno y Santa Juana de Arco.                                                                                                        

El afán misionero exige el desprendimiento que pide la Palabra de Dios: venderlo todo. Así se vivió en la Iglesia esta exigencia a comienzos de la Época Moderna, en los siglos XV y XVI, época también de divisiones y guerras de religión. Los misioneros evangelizaron América y el sur de Asia. No faltaron mártires en este tiempo como San Juan Fisher y Santo Tomás moro en Europa, San Pablo Miki en Japón, San Andrés Dun-Lac en Vietnam y San Juan Brebeuf en Canadá. María les dio fuerza y los acompaño en la misión y en el Martirio. 

El mundo cristianizado, al modo de la red del Evangelio, produjo toda clase de personas. Entre las más contrarias a la fe se encuentran los pensadores o filósofos que dieron origen a las ideologías, es decir, a la explicación del mundo y del hombre prescindiendo de Dios. Estas ideologías se apoderaron de las mentes de las élites y arrastraron al pueblo a revoluciones y guerras que llenan la modernidad. Los mártires de la Revolución Francesa, inauguran una larga cadena de mártires que superará a la de los tres primeros siglos. María se aparece en varios lugares en esta época afirmando que su Corazón Inmaculado triunfará.                                                                                               

Como en Nazaret, también en el mundo moderno se desconfía de Dios y se piensa que el progreso es más eficaz sin Él. El liberalismo, que exalta la autonomía de la razón humana frente a Dios, negándolo como legislador y juez,  y el materialismo que niega totalmente a Dios, han  llevado a la humanidad a un gran progreso material, pero también a una gran decadencia moral. El progreso se hizo a costa de matar la conciencia de muchos. La Iglesia trató de iluminar y liberar las conciencias con su doctrina social. Dos Grandes guerras mundiales pusieron al mundo al borde del abismo. Y se suceden los mártires: del Comunismo, del Nazismo, de la revolución mexicana, de las revoluciones Chinas... María dió fortaleza a los mártires del siglo XX en las cárceles, checas o campos de concentración.                                                                                                       

La riqueza de que presume nuestro tiempo y nuestra sociedad desarrollada se está haciendo, por desgracia, a costa de descuidar la fe, siendo ricos ante el mundo, pero no ante Dios. Los 498 mártires españoles que van a ser beatificados en octubre en Roma, nos invitan con su heroísmo, con sus virtudes ejemplares a construir otro tipo más humano y más cristiano de civilización. Conocer sus biografías, su dedicación al bien, su muerte valiente que les llevó hasta perdonar a sus verdugos, nos invita a un heroísmo mayor. María, reina de los mártires nos acompaña en este empeño, como ha acompañado toda la historia cristiana. No vamos a ser nosotros menos que nuestros antepasados. 

AMISTAD A LO GRANDE

En Autol sois hospitalarios. Lo aseguro desde mi experiencia de este breve tiempo que llevo en el pueblo. Acogéis al forastero con simpatía, sin prejuicios. Yo os invito a escuchar los relatos de la Sagrada Escritura que nos dan sugerencias para aprovechar esa sana hospitalidad y abrirla a la dimensión religiosa, hoy un poco olvidada.

El relato del Génesis nos habla del hospitalario Abrahán. Porque era simpático y acogedor con todos, un día tuvo oportunidad de acoger a Dios mismo, que se le presentó misteriosamente en la figura de tres peregrinos. La comida que les dio el Patriarca Dios la tomó como dada a Él mismo, considerándose más amigo, por ello, de su ya amigo Abrahán.

Pero el relato del evangelio de San Lucas es aún más aleccionador e impresionante. Marta y María acogieron en su casa al mismo Dios en persona, a Jesús Hijo Dios hecho hombre. Y Jesús se dejó agasajar. Pero también advirtíó que además de recibir muestras de amistad espera que se reciban las suyas, es decir, desea que los ajetreos no impidan escucharle y dialogar con Él, que son las mejores muestras de amistad.

Que bueno si aquí en Autol cultiváramos la amistad tan a lo grande, que dieramos también acogida al Dios que se nos ha acercado. Os propongo un medio sencillo y asequible: la oración ante el sagrario de esta capilla o de la Iglesia parroquial. Ahí encontramos a Cristo como en casa de Marta y María, como bajo la encina de Mambré. Ahí espera nuestro obsequio pero también nuestra escucha atenta y entusiasta. Que cultivemos esta Amistad a lo Grande. Que así sea