Noticias variadas, no todas alegres, como la vida misma
Me comunican que acaba de fallecer, tras una corta pero dura enfermedad, un compañero sacerdote, del curso anterior al mío, Jesús Jorge. Lo encomiendo con esperanza, confiando en que Dios le premie su entrega en las diversas parroquias riojanas en las que ha ejercido su ministerio.
También fallecieron en este día el padre de Don Justo, mi formador y amigo, y la madre de un compañero sacerdote, José Manuel Terreros, fallecido muy joven ya hace años. Me uno a la pena de estas familias cercanas y conocidas y rezo por el eterno descanso de sus seres queridos.
Preparo la fiesta de la inmaculada. Ya hice hoy los carteles para la Vigilia, procesión de antorchas y chocolatada de la víspera y para la ofrenda floral del día de la fiesta.
Mañana tenemos retiro de Adviento con nuestro Obispo Don Juan José, que nos predicará una meditación con este sugestivo título: "Nacido en un establo". Espero sea una mañana provechosa.
Sin la lógica de la santidad, el ministerio no es más que una simple función social. La calidad de vuestra vida futura depende de la calidad de vuestra relación personal con Dios en Jesucristo, de vuestros sacrificios, de la feliz integración de las exigencias de vuestra formación actual. Ante los retos de la existencia humana, el sacerdote de hoy como el de mañana – si quiere ser testigo creíble al servicio de la paz, la justicia y la reconciliación – debe ser un hombre humilde y equilibrado, prudente y magnánimo. Después de 60 años de vida sacerdotal, os puedo asegurar, queridos seminaristas, que no lamentaréis haber acumulado durante vuestra formación tesoros intelectuales, espirituales y pastorales.