Paisaje zaragozano
Estos días de convivencia y descanso aprovecho para andar estos caminos que rodean a Campolargo, en Zaragoza.
Es un ejercicio asequible y sano que permite conversar, pensar y disfrutar del sol, de la luz y de la naturaleza.
El cansancio de la caminata no me impide aprovechar el tiempo para leer, estudiar y pensar, pues recupero pronto la forma y vuelvo a lo intelectual con mayor gusto y dedicación.
Me alegra, pues, andar por estos coaminos en este comienzo del varano que ya se nota, por fin.
Hoy he visitado la iglesia de Santa Engracia de Zaragoza, en cuya cripta reposan las reliquias de esta santa y de los "innumerables mártires de Zaragoza", las "Santas Masas".
Emociona oir historias tan antiguas y poder ver las excavaciones que han puesto al descubierto restos de la iglesia paleocristiana. Son siglos de veneración de mártires del primitivo cristianismo en tan sagrado lugar.
Ahí está ahora, como párroco, un amigo de los tiempos de formación en el Seminario de Logroño y le ayuda su tío, también sacerdote, que fue rector del seminario en aquellos inolvidables años. Ha sido una satisfacción grande encontrarlos en tan representativo y venerado lugar.
La foto es de la fachada de la iglesia de Santa Engracia, reconcstruída tras las ruina provocada por los franceses en la guerra de la Independencia. Próximamamente se pondrán también en esta iglesia una imagen de Juan Pablo II y otra de San Josemaría.
Preciosa mañana, aquí en los campos de Zargoza, en el amplio valle del Ebro, en que se despejó el cielo y luce el sol. Tiempo muy oportuno para el retiro espiritual. Pensar, rezar y hacer planes para la vida parroquial, que necesita de empuje renovado e ilusión alegre. Le pido a la Virgen del Pilar, a quien visitaré esta tarde, que me guíe, aocompañe y ayude. Le pido también por todos los amigos y feligreses.
Además de largos paseos por los campos de este enorme valle del río Ebro, tengo tiempo para entretenerme leyendo una interesante novela sobre los heróicos acontecimientos del dos de mayo de 1808.
La prosa fluída de Olaizola y sus personajes de ficción y reales son siempre muy atractivos. Ilustran bien sobre la época y permiten descansar y entretenerse.
En este segundo día de convivencia sacerdotal reflexiono sobre temas que no había tenido tiempo de pensar, me siento ya más descansado del ajetreo parroquial y sobre todo disfruto de la alegría de convivir con otros sacerdotes ilusionados, como yo, con el ministerio.
Hoy hablé de mi experiencia de veinte años como formador de sacerdotes en Guatemala, pudiendo transmitir a otros la alegría de haber podido vivirla, aportando todo mi entusiasmo sacerdotal. Mañana predicaré por la mañana y el viernes me tocará dar una clase sobre Teología de la liturgia. Pero, fuera de estas intervenciones, recibo las explicaciones y experiencias de los demás sacerdotes, tan ricas y grandes como la mía.
Hoy, además, bajó el calor y se disfruta del campo y el paseo, que invitan a la reflexión y a la lectura.
La foto es del aeropuerto de Zaragoz, muy cerca de la casa donde estoy.
Estoy celebrando mis treinta y cinco años de sacerdocio con una veintena de sacerdotes, unido a los compañeros que en este día fuimos ordenados y que están dispersos por otros lugares.
Con sencillez, pero con alegría, recuerdo aquellos inolvidables momentos, llenos de esperanza. Han transcurrido los años y se han cumplido todas aquellas espectativas con creces. Ciertamente, no como yo había soñado, pero sí que excediendo y desbordando mi imaginación.
Doy gracias a Dios de corazón y le pido me siga acompañando en estos apasionantes años de ministerio sacerdotal, ahora como párroco. Y para mis compañeros, deseo también alegrías y que no les falte la ilusión.
“Al que poco se le perdona, poco ama”
Escuchar a Cristo hablar del amor de la pecadora que obtiene infaliblemente el perdón divino, es una invitación a pedir a Dios que derrame ese amor en nosotros para que obtengamos también el perdón y misericordia que necesitamos.
Pero no olvidemos que “la acogida de su misericordia exige de nosotros la confesión de nuestras faltas. Si decimos: “no tenemos pecado”, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia” (1 Jn 1, 8-9)” (Catecismo de la Iglesia nº 1847).
El Año de la fe, debiera ser también para nosotros un año de reconciliación y misericordia. Sin duda, lo necesitamos para ser felices y llevar alegría al mundo triste.
Hacia allá saldremos mañana en la tarde algunos sacerdotes para convivir entre descanso, formación y oración. Que tras el curso, se necesita. Espero que el sol del valle del Ebro no queme demasiado. De todos modos voy con ilusión y ganas de aprovechar el tiempo, leyendo y disfrutando de la compañía de otros sacerdotes, para hacer lo que es difícil de realizar en medio del trabajo parroquial.
Será mañana sábado y el domingo. Habrá juegos para niños, venta y rifas para obtener fondos para Cáritas Parroquial y para concientizar a todos en la caridad y solidaridad. Contamos con que habrá una buena participación en los actos y esperamos que la metereología no nos sea adversa.
¡Todos invitados! ¡La Caridad está de actualidad! ¡Participa!
Estudio desde hace días un estupendo documento de la Conferencia Episcopal Española, que lleva el largo título: "Orientaciones pastorales para la coordinación de la familia, la parroquia y la escuela en la transmisión de la fe", de 25 de febrero de 2013.
Como estoy renovando el material y la organización de mi catequesis parroquial, este documento me ayuda y me confirma en algunas de mis intuiciones. Espero, con la inestimable colaboración de catequistas, familias y profesores de religión, coordinar nuestra acción y hacer más eficaz la transmisión de la fe a los niños.
Me parecen magníficas las explicaciones sobre el cometido específico de la familia, de la parroquia y de la escuela y las indicaciones para coordinar y hacer eficaz la catequesis, son los números 89 a 91, y el resumen es éste:
Corresponde a la familia: -El despertar del sentido religioso del niño mediante una toma de conciencia de sí mismo y de lo que le rodea. -El desarrollo en el niño de su capacidad de admiración, a través de los gestos, reacciones y palabras de la familia y de la comuniad, y ayudar a descubrir a Dios Padre. -El acceso del niño a la oración como diálogo con Dios, y despertar en él un conocimiento y crítica de sí mismo.
Corresponde a la catequesis parroquial: -El conocimiento de la fe (doctrina). -La experiencia litúrgica y sacramental (celebración). -La formación moral (virtudes y valores). -La iniciación a la oración (experiencia religiosa). La educación para la vida comunitaria (la Iglesia). -El compromiso para la misión (la evangelización).
Corresponde a la escuela: -La dimensión teológica y científica del saber religioso (síntesis de la doctrina católica). -La dimensión trascendental de la persona (sentido último de la vida). -La dimensión humanizadora (concepción crisitana de la persona). -La dimensión ético-moral (principios y valores). -La dimensión cultural e histórica (relación fe-cultura).
En el día de su fiesta que nos contagie hoy de su saber vivir el evangelio. Porque los que veían a Antonio, veían al Jesús de los evangelios.
Le pido también su poderosa intercesión y su saber de predicador. Lo necesitamos en este tiempo.
Mañana, en mi iglesia parroquial, lo celebraremos como el santo se merece ¡San Antonio de Padua, ruega por nosotros!
Me hubiera gustado participar en la fiesta de San Bernabé en Logroño, pero ha sido más entretenido trabajar en Villamediana. Gracias ha Dios he puesto al día las cuentas parroquiales y otros trabajos burocráticos y disfrutado de la convivencia de los compañeros sacerdotes de la zona. Un provechoso día de San Bernabé en el que, por fín, ha lucido el sol. Espero que ya maduren las fresas del huerto parroquial que están muy crecidas y casi a punto.
La foto es de la fiesta de hoy en Logroño. La alcaldesa da el banderazo que recuerda la liberación de la ciudad del cerco de los franceses, en un día de San Bernabé,como hoy, pero en 1521.
Con gran sorpresa encontré este dibujo que yo mismo hice hace treinta y tres años, nada menos. Me lo dió el actual párroco de Villoslada, Don Maxi. Yo lo hice a instancias de otro párroco, Don Victor, con motivo de la fiesta de la Virgen. En aquella época primera de ministerio parroquial dibujé bastanta y de vez en cuando, como en esta ocasión, aparece alguno de aquellos dibujos. No está mal, ¿verdad?
Hoy, día nueve de junio, además de ser un bonito domingo, es el día de La Rioja. Es la nuestra una tierra hermosa. Pero, lo mejor, son sus gentes.
Como sacerdote, cuido de que esas buenas personas, en esta bella tierra, alcancen algo que perdure, que valga de verdad, que no se termine. El Evangelio contiene esos valores imprecederos y duraderos.
Son muchos los santos riojanos que vivieron estos valores heróicamente y nos los han enseñado. A ellos pido hoy por La Rioja y sus gentes ¡Feliz día, riojanos!
Una foto de mi pueblo, típico lugar de La Rioja, entre el valle del Iregua y la sierra de Cameros.
“Dios ha visitado a su pueblo”
Así, dice el evangelista San Lucas, daban gloria a Dios quienes fueron testigos del milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Naín.
¡Cómo necesitamos sentir nosotros también la admiración de aquellos testigos. Y renovar nuestra fe en Dios, “Señor y dador de vida”, que nos hará partícipes de su resurrección gloriosa si ahora le acompañamos en su pasión, participando, compartiendo y aliviando las penas de los hermanos.
Que el año de la Fe, nos renueve como creyentes, para que difundamos la alegría de vivir, sin temer la muerte, seguros de resucitar con Cristo ¡Como los santos!
Al finalizar este día en que he pedido intensamente por los sacerdotes, traigo al blog unas preciosas palabras de nuevo "Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros", que resume todo lo bueno que deseo para nosotros y que es posible alcanzarlo, gracias al Corazón de Cristo:
Es un motivo de consuelo señalar que hoy la gran mayoría de los sacerdotes de todas las edades desarrollan su sagrado ministerio con tesón y alegría, frecuentemente fruto de un heroísmo silencioso. Trabajan hasta el límite de sus propias energías, sin ver, a veces, los frutos de su labor.
En virtud de este empeño, constituyen hoy un anuncio vivo de la gracia divina que, una vez recibida en el momento de la ordenación, sigue dando un ímpetu siempre nuevo para la labor ministerial. (nº 48)
Mañana, fiesta del Corazón de Jesús, es un día para pedir por la santificación de los sacerdotes. Así lo haré en la misa parroquial, confiando en que el Corazón de Cristo nos haga a los sacerdotes semejantes a él.
Después de finalizar las actividades del curso pastoral en el Arciprestazgo del Iregua, queda pendiente esta principalísima actividad de la oración. En ella tendrán un lugar especial los scerdotes que trabajan conmigo en esta parcela eclesia, sin olvidar a los amigos de lejos. Que a todos nos entusiasme seguir trabajando con alegría en la viña del Señor.
En la foto, la imagen del Corazón de Jesús de mi parroquia con Santa Margarita.