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Semetabaj Hispano: Espiritualidad, pastoral, cultura y amistad.

Personas

Despedida de los amigos sacerdotes sololatecos

Despedida de los amigos sacerdotes sololatecos

Salieron esta mañana para Roma, vía Barcelona. Les deseo un buen viaje y les agradezco de corazón la visita ¡Lo pasé de maravilla! Siento que fuera tan breve. Espero se repita.

Visita, desde Roma, de un amigo

Visita, desde Roma, de un amigo

Se trata del P. Maynor Manuel, que regresa en unos días a Sololá tras haber obtenido en Roma la licenciatura en Teología Fundamental. Hemos compartido noticias, recuerdos, un buen paseo por los preciosos viñedos de Villamediana y una deliciosa cena, acompañados de Luis Antonio. Mañana parte ya para su viaje, pero visitaremos en la mañana lo más significativo de la ciudad de Logroño. Gracias, Maynor por la visita, felicitaciones por culminar tus estudios y felicísimo regreso.

Regresa a Roma el seminarista de Paraguay que me ayudó en Villamediana

Regresa a Roma el seminarista de Paraguay que me ayudó en Villamediana

El sábado salió para Roma el seminarista Hugo, que muy eficazmente me ayudó en estos días en las tareas pastorales y en los arreglos materiales. Espero regrese con ganas a terminar sus estudios sacerdotales y que pronto lo podamos ver ya sacerdote ¡Buen viaje y gracias por la ayuda!

Fiesta de la Virgen del Roble y Bodas de Oro sacerdotales del párroco de Sorzano

Fiesta de la Virgen del Roble y Bodas de Oro sacerdotales del párroco de Sorzano

Aprovechando la hermosa fiesta de la Virgen del Roble en su ermita, hemos celebrado los 50 años de sacerdocio de Don José María Alonso. Que ha dirigido una sentida homilía al pueblo, llena de contenido, afecto y hermosos recuerdos de estos intensos años de ministerio. También ha hecho una llamada a los jóvenes para que se animen a seguir tan hermosa vocación.

Aunque no había nada previsto hemos improvisado un sentido canto de cumpleaños con un fortísimo aplauso, que ha dejado totalmente conmovido a nustro párroco. En la foto aparece, aún con emoción, ante la Virgen del Roble, rodeado de la feligresía. ¡Felicidades... y que cumplas muchos más!

El 20 de agosto cumplía años Mons. Eduardo Fuentes ¡Felicidades!

El 20 de agosto cumplía años Mons. Eduardo Fuentes ¡Felicidades!

De corazón mi felicitación y mi recuerdo para Mons. Eduardo Fuentes en esta fiesta de su cumpleaños ¡Que lo goce en el cielo!

Yo lo celebraré en la tierra con alegría, nostalgia y oración, recordando los felices años que lo festejé en Sololá con enorme gozo ¡Felicidades! ¡Y, contamos con tu ayuda, Monseñor!¡Virgen de la Concha, a cuyos pies reposa Mons. Eduardo en espera de la resurrección, ayúdanos!

Ecos de la fiesta por los 60 años de vida consagrada de la Madre María de Jesús Velarde

Ecos de la fiesta por los 60 años de vida consagrada de la Madre María de Jesús Velarde

Ya descansado del viaje relámpago de ayer a Galapagar, cuelgo esta preciosa foto que tomé del lugar donde presencié los actos en honor de la Madre María de Jesús. Se la ve a ella a la derecha y también al Arzobispo de Valencia, Mons. Carlos Osoro. Al otro lado de la Madre estuvo el Cardenal Antonio Mª Rouco. Fue un acto precioso, imposible de olvidar y digno de agradecer por el arte y el trabajo con que se realizó.

Ecos de la despedida de un amigo que se nos fue en silencio

Ecos de la despedida de un amigo que se nos fue en silencio

Me cuentan y no acaban de lo que está siendo el funeral por nuestro amigo "Ka" en la querida ciudad de Sololá: incontables personas que han pasado por los diversos lugares en que se veló su cadáver, varias misas por su eterno descanso, y el funeral presidido por el Obispo diocesano. Un clamor de gratitud y afecto por la vida de este hombre sencillo, inocente, cordial, que se ha ganado el cielo con una vida muy sufrida, pero feliz. Que desde el cielo nos siga cuidando a los que tuvimos la dicha de tratarlo. Y, gracias, a los amigos sololatecos que con tanta solicitud me han informado, al instante, de estos hechos tristes, pero consoladores a la vez.

Pesar por la muerte de un amigo sololateco

Pesar por la muerte de un amigo sololateco

Con pesar recibo la noticia de la muerte de un amigo sololateco, que aún me duele más por las circunstancias trágicas de su fallecimiento, atropellado en la calle. Es una de esas personas, cuyo trato le marcan a uno de por vida. Resultan imposibles de olvidar por su sencillez y por que en ellos se transparenta la verdad de que Dios está presente en los más pobres.

No podía hablar, pero se comunicaba de mil formas llenas de afecto. Recuerdo con qué devoción recibió la primera comunión, preparado por unos intrépidos seminaristas que, a base de dibujos y signos, le prepararon con cariño y paciencia. Cariñosamente le llamabamos "Ka", pero se llamaba Marcos, como descubrimos al prepararlo para la comunión.

Pido a Dios por su eterno descanso y confío que su alma, candorosa y grande, goce de la bondad y belleza de Dios, que se nos mostraba tan claramente a través de su debilitada humanidad. En el año 2003 contaba de él, en mi librito de Homilías "El Amor Primero", esta anécdota:

Con motivo de celebrar mis veinticinco años de vida sacerdotal,  recibí allá en Sololá, donde resido, muchos regalos, que me alegraron porque son muestra del aprecio y gratitud de sus gentes, a las que sirvo con gran cariño.

Pero hubo uno que me conmovió: El más pobre del lugar, un sordomudo, a quien saludo con una sonrisa y un abrazo cada domingo antes de celebrar la misa en la Catedral, me regaló una bolsa de rosquillas.

Entendí al recibirla que dejarse querer por los pobres  es también una forma de vivir el Evangelio, y que la tarea de un sacerdote consiste, además de amar a todos, en saberse también muy querido por los sencillos que son quienes transparentan mejor el amor con que Dios nos ama.

Oración por las víctimas del accidente ferroviario en Santiago de Compostela

Oración por las víctimas del accidente ferroviario en Santiago de Compostela

Ante el Apóstol Santiago, pido que Dios sea consuelo para todas las familias que han sufrido las consecuencias del accidente ferroviario cerca de Santiago de Compostela, que ha sumido en el dolor y el luto a nuestros hermanos. 

Con el corazón puesto en tu misericordia divina, pido de corazón por quienes están ahora, Señor, en tu presencia y por los heridos que luchan por la vida.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.

Dales, Señor el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.

Descansen en paz. Amen.

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario (IV)

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario (IV)

No recuerdo enojado a Monseñor Eduardo. Se dominaba y tenía un aguante fuera de lo común. Su sentido positivo era absoluto. No admitía derrotismos, ni consideraciones negativas. Le gustaba ensalzar lo bueno, logrando así que las personas mejoraran a su lado.

En los días de su enfermedad lo recuerdo olvidado de sí, con una sonrisa para quienes le visitábamos, que nos dejaba confortados. En aquellos meses duros, que le llevarían a la muerte, llamó muchas veces por teléfono al Seminario, interesándose por todo y por todos. Yo le escuchaba conmovido y, como no veía su cuerpo consumido, me parecía que estaba como en sus buenos tiempos, pues su voz era fuerte y  animosa. Una voz, por cierto, que, aunque no tenía  buen oído musical, empleaba con generosidad para cantar con entusiasmo, bromeando muchas veces sobre su personal deficiencia para entonar los cantos.

Trabajar con él era un gusto, pues no abrumaba con indicaciones, sino que prefería estar al lado acompañando, dando confianza y sugiriendo soluciones. También recuerdo los días de descanso en las convivencias sacerdotales que compartimos durante diez años. Era divertido, ingenioso y se volcaba con los demás, disfrutando del juego incluso cuando perdía. A su lado las situaciones más complicadas se hacían fáciles. Yo no recuerdo de los años compartidos, acontecimientos traumáticos, porque Monseñor Eduardo con su serenidad y ponderación fundía el hielo y apagaba el fuego. Y es que, además de buen Pastor, siempre fue, y sigue siendo, un gran amigo.

Finalizo este relato de recuerdos, que escribí el año pasado con motivo del 15 aniversario del fallecimiento de Mons. Eduardo, y que se publicó en un nuemero especial de revista en el Seminario de Sololá. La foto está tomada en San Andrés Semetabaj en el año 1988 y aparece Mons. Eduardo y Don Pedro Rodriguez que nos visitó ese año.

 

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario (III)

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario  (III)

Recuerdo que a Monseñor Eduardo Fuentes le preocupaba que el Seminario diera una formación muy acorde con las directrices de la Iglesia, en unos tiempos algo confusos, pero también que fuera muy adecuada a las necesidades de la diócesis. También le causaba desvelos y preocupación sacar adelante económicamente la institución. Recuerdo que en su lecho de muerte, pocos días antes de su fallecimiento estaba pendiente de que el Seminario no sufriera quebranto y nos pedía a los formadores que cuidáramos este aspecto. Tras su fallecimiento, casi como un milagro, se asentó la institución y mejoró su situación económica, creciendo enormemente las aportaciones de las parroquias de la diócesis.

Monseñor Eduardo era muy servicial y no le gustaba que le sirvieran. Recuerdo que en una ocasión, viniendo de Guatemala a Sololá, se nos pinchó una llanta del carro al P. Luis y a mí. Providencialmente Monseñor Eduardo regresaba también por la misma carretera, paró su carro y se puso a soltar los tornillos de la llanta con tanto ímpetu que se le rompió el pantalón. No se inmutó por ello, ayudó a cambiar la llanta, cubrió como pudo la rotura con su saco, y nos acompañó hasta el taller, permaneciendo en pie para disimular su maltrecho pantalón, mientras arreglaban la llanta.

También lo recuerdo, especialmente cercano y familiar, compartiendo la cena navideña y de fin de año con los sacerdotes que estábamos lejos de nuestra familia y de nuestro país. En esas ocasiones luchaba con el sueño y aguantaba por hacernos agradable la noche y ayudarnos a superar la nostalgia en fechas tan señaladas.

La foto está tomada en Panajachel, en la residencia episcopal. Se me ve a mí, con Mons. Eduardo, unos profesores de Pamplona, que estaban de visita, y el P. Juan y el P. Javier ¡Qué tiempos aquellos!

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario (II)

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario  (II)

Recuerdo que el Obispo Eduardo Fuentes llegaba cansado de sus correrías por la diócesis de Sololá y bromeaba con nosotros, desdramatizando los problemas y haciéndonos descansar, olvidando su propio cansancio, con su buen humor, su serenidad y su gran sentido sobrenatural. No se me olvidan algunos chistes que insertaba, con cierta gracia y mejor voluntad, en la conversación cuando estábamos tensos y desasosegados. Los contaba con tanto deseo de superar el bajón de ánimo que los recibíamos con inmenso agradecimiento. Lograba así que encauzáramos más serenamente los conflictos, permitiéndonos encontrar  soluciones más adecuadas y  realistas.

Lo que más me llamó la atención, en los diez años que conviví con él, era su gran corazón, su afecto, su preocupación por todos y cada uno, su conocimiento profundo de las personas, su imparable y extenso afán apostólico. En concreto, llegaron varios seminaristas, directamente tratados y animados vocacionalmente por él, que hoy son sacerdotes.

Se desvivía por acompañar, las veces que se lo permitían sus ocupaciones diocesanas, a los seminaristas, en las salidas que se hacían, por los alrededores del Seminario, caminando. Ponía un empeño entusiasta en las numerosas clases  que impartía, sobre todo en los comienzos, y era benévolo al calificar el rendimiento, animando siempre a los alumnos más retrasados. Y, cuando se fue cargando de ocupaciones, procuraba encontrar unos momentos para platicar y reír con formadores y seminaristas, que agradecíamos infinito sus detalles.

En la foto aparezco con Mons. Eduardo y otros sacerdotes en Honduras en una inolvidable convivencia sacerdotal. Me parece que era el año 1990.

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario

Recuerdos de Mons. Eduardo Fuentes en su aniversario

Conocí a Monseñor Eduardo Fuentes en un viaje que hizo a España para buscar sacerdotes que le ayudasen a sacar adelante el Seminario, que había comenzado en su diócesis de Sololá.

Me admiró su cercanía y sencillez. Me entusiasmó el proyecto que me expuso en pocas pero muy entusiastas palabras y, al cabo de unos meses, empecé a trabajar a su lado como formador del Seminario Mayor de Sololá, que entonces estaba en San Andrés Semetabaj.

Era el Seminario un incipiente proyecto que contaba con unos veinte alumnos, sacados adelante por el trabajo incansable del propio Obispo, al que ayudábamos tres sacerdotes, originarios de España, y que residíamos en el propio Seminario, y algunos otros, que iban y venían para ayudar con las clases.

Monseñor Eduardo dirigía el Seminario, haciendo compatible esta tarea con el pastoreo de su extensa diócesis, que abarcaba entonces los departamentos de Chimaltenango, Mazatenango y Sololá. Confiaba totalmente en quienes le ayudábamos, aunque no poseíamos experiencia y estábamos recién llegados a Guatemala. Con su ejemplo y entusiasmo nos daba ánimos para sacar adelante aquella empresa, que él consideraba especialmente querida y bendecida por Dios, ya que contaba con el aliento explicito del Papa Juan Pablo II. Cuando la escasez o la inexperiencia nos desalentaban nos dedicaba tiempo, escucha atenta y optimismo, y revitalizaba así nuestro ánimo maltrecho.

En la foto. Monseñor Eduardo, con el P. Juan Izquierdo, que hoy cumplía años, el P. Javier Pereda, el P. Abelardo y yo, descansando en El Salvador en 1988.

Mañana, 20 de julio, Aniversario de Monseñor Eduardo Fuentes

Mañana, 20 de julio, Aniversario de Monseñor Eduardo Fuentes

Lo encomiendo y me encomiendo a él para que siga velando por todos, allá en Sololá, y aquí en mi querida parroquia.

Ojalá que el ejemplo de su entrega, su alegre optimismo y su afecto paternal, siga siendo, para todos, estímulo y acicate hacia la santidad sacerdota.

Son diez y seis años, en que se ha dejado sentir su presencia alentadora y su amistad fiel. Un aniversario, pues, para orar y celebrar en amistad y estima, mientras suena esta letra con hermosa y conocida música:

Sonriendo y muy sereno nos dejó el Obispo Eduardo, como amigo y Padre Buenhoy queremos recordarlo.

A la Casa del Señor se marchó con alegría, depositando el dolor en los brazos de María.

 Como experto sembrador esparcía la semilla, suscitando alrededor vocaciones y alegría.

Su corazón generoso, siempre pegado al sagrario, latía muy ardoroso impulsando al Seminario.

Formador de sacerdotes, predicador incansable. Ya han florecido los brotes, la cosecha es imparable.

El Señor se lo llevó, sin duda, para premiarlo. La tristeza terminó porque nos sigue cuidando.

Noticia importante sobre Monseñor Lucio Angel Vallejo

Noticia importante sobre Monseñor Lucio Angel Vallejo

Lo felicito de corazón, asegurándole mi oración y el de esta parroquia, de la que es originario, para que tenga acierto y eficacia en el nuevo y complejo encargo, que el Papa le ha confiado sobre la reforma de la economía de la Santa Sede. Confío en que su categoría, bien demostrada en tantas ocasiones, le permitirá realizar este nuevo y complejo servicio a la Iglesia ¡Felicidades!

El conmovedor milagro de Mons. Alvaro del Portillo

Que lo lleva a los altares. Verdaderamente Dios hace cosas grandes por medio de los santos. Y no sólo extraordinarias, también muchas que muestran su cercanía a nosotros y su vivir en Dios.

Un amigo que regresa a su tierra

Un amigo que regresa a su tierra

Hoy vino de visita y despedida el amigo sacerdote Francisco Góngora, que regresa ya a El Salvador, tras licenciarse en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra.

Ha sido una suerte haberlo tenido estos años cerca y poder hablar muchas veces de los amigos comunes. Ahora que regresa con los suyos espero que su preparación de estos años le ayude aservirlos con mayor entrega y eficacia.

¡Gracias, por tu amistad y gracias por los años compartidos en Sololá, El Salvador y Pamplona!¡Feliz regreso!

A propósito de los cambios de sacerdote en las parroquias

A propósito de los cambios de sacerdote en las parroquias

 

Copio los últimos párrafos de la interesante carta que escribe a este propósito el Arzobispo Don Jesús Sanz. Se lo dedico a los amigos que cambian en estos días, algunos en mi diócesis, otros en Sololá. Espero que todos esos cambios se vivan con este espíritu:

Dios sea bendito por estos curas no enfadados siempre, no frustrados jamás, que dan gracias humildemente por las cosas que con ellos hace y escribe Dios, que saben pedir perdón y aprender de sus errores, que son capaces de sonreír a cielo abierto y no se esconden cuando tienen motivos para llorar. Sí, Dios sea bendito por estos curas de una pieza que están disponibles de veras, que no juegan con lo que no es de jugar, que no tienen demagogias baratas, que no citan palabras del Papa de turno para atacar a los demás mientras ellos ni las sienten ni las viven. Son curas fieles sin ser serviles, sanamente críticos que jamás murmurarán, responsables de sus penúltimas palabras y acogedores sin fisura de cuanto Dios en su Iglesia pronuncia como palabra final. Es el secreto de su alegría no fingida ni prestada, la clave de su fecundidad pastoral, la razón del bien que reparten a manos llenas, y el referente moral que sus vidas representan ante todos por tener una grande humanidad. Son los curas auténticamente jóvenes, tengan la edad que tengan.

Estamos como cada año por estas fechas en el menester de los cambios de sacerdotes dentro de nuestras comunidades cristianas y dentro de los quehaceres de esta Iglesia diocesana. Hermanos que fallecen, hermanos que llegan al final de sus fuerzas por enfermedades o por su mucha edad, alguno que abandona o que tristemente hay que retirar, al igual que hay hermanos que nos llegan, que se ordenan. Así para algunos llega el tiempo de cambiar. No es, lógicamente, un capricho, ni un premio, ni una penalización. Cada caso tiene un montón de perfiles, razones a veces complejas, o es sencillamente la resulta de tener que ayudarnos mutuamente en el reparto del ministerio con el que acompañar a nuestro Pueblo de Dios que la Iglesia nos ha confiado. Con sincera gratitud, yo doy a todos mis hermanos las gracias por su disponibilidad.
       
  + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
         Arzobispo de Oviedo

 

San Josemaría, ruega por nosotros en este día de tu fiesta

San Josemaría, ruega por nosotros en este día de tu fiesta

Tesón y alegría sacerdotal, gracias al Corazón de Jesús

Tesón y alegría sacerdotal, gracias al Corazón de Jesús

Al finalizar este día en que he pedido intensamente por los sacerdotes, traigo al blog unas preciosas palabras de nuevo "Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros", que resume todo lo bueno que deseo para nosotros y que es posible alcanzarlo, gracias al Corazón de Cristo:

Es un motivo de consuelo señalar que hoy la gran mayoría de los sacerdotes de todas las edades desarrollan su sagrado ministerio con tesón y alegría, frecuentemente fruto de un heroísmo silencioso. Trabajan hasta el límite de sus propias energías, sin ver, a veces, los frutos de su labor.

En virtud de este empeño, constituyen hoy un anuncio vivo de la gracia divina que, una vez recibida en el momento de la ordenación, sigue dando un ímpetu siempre nuevo para la labor ministerial. (nº 48)