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Predicación dominical

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En mis recordados años sololatecos este era el paisaje que me extasiaba y me empujaba a ampliar horizontes. Las maravillas de la técnica me permiten ahora contemplarlo en imagen y meditar, en este domingo de agosto desde mi tierra española, que estamos llamados a la altura, a grandes y bellos ideales, que no son una quimera, sino una realidad luminosa como ese increible lago y esos volcanes de ensueño.

En vísperas de la fiesta de la Asunción de la Virgen al cielo, el evangelio de la misa de este domingo lo expresa con claridad: No temas pequeño rebaño -nos dice Jesús- porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela. Y yo despierto de mis perezas para aspirar con María a los bienes que no perecen: el bien, la verdad, la justicia, la caridad.

Ese volcán me señala el cielo, bien asentado en la tierra, que se ve fecundada y se limpia en las claras aguas del lago Atitlán. Y yo pienso en la gracia bautismal, y en el esfuerzo por trabajar y luchar en serio. Y entiendo que es asequible la altura, que son alcanzables los valores eternos si hay confianza en la gracia, bien agarrados al manto de Santa María, que nos arrastra con ella hacia el cielo, ayudándonos a transformar lo terreno. 

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gravatar.comAutor: Reynaldo Antonio

Mirar siempre hacia lo alto es lo que aprendimos de Ud. Rev. Padre. Mirar aún cuando la misma mirada se encuentra perdida o el objetivo nublado... Gracias Padre Ángel

Fecha: 15/08/2007 04:43.


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