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Discernir las vocaciones

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Cuando se trata de las sacerdotales algunos piensan que ese es el principal cometido de los formadores y a ello se dedican con gran empeño.

Personalmente pienso que el discerniminto debe ser consecuencia de la formación, por eso el Magisterio los llama formadores y no inpectores o discernidores.

Ponerse, pues, en plan seleccionador no es suficiente. Porque para seleccionar bien hay que conocer bien y conocer requiere dedicarse totalmente a ello y querer de verdad a los formandos, es decir: ser verdaderamente sus formadores. Lo decía muy bien el gran Juan Pablo II: "Solo educa quien ama, porque solo quien ama sabe decir la verdad que es el amor. Dios es el verdadero educador, porque Dios es amor". Desde luego, la cosa se las trae. La dignidad del formador es tan enorme y exigente que no cabe envidiar otras "pastorales" más de moda.

Ojalá que los formadores de sacerdotes tengan esto muy en cuenta.  

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