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Desde Guatemala analizan la situación creada por el cisma de Eduardo Aguirre

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La nueva comunión de Comalapa.

Según san Juan en su primera carta (1 Jn 1, 3), la comunión es con el Padre y con el Hijo. Y para poder entrar en esa comunión-amistad con Dios, debo de mantenerla con los apóstoles y sus sucesores (los obispos y el Papa).

¿Puedo entonces hablar de una nueva comunión? El magisterio de la Iglesia católica afirma que existen en otras comunidades eclesiales elementos de la Iglesia de Cristo. Pero esos elementos comunes nos empujan a la unidad de todos los cristianos, y no a la separación. Todas las ramas desgajadas de un mismo árbol tienen la misma vida, aunque estén separadas (Rm 11, 17ss), y precisamente por eso pueden ser injertadas de nuevo en la misma raíz que les dio esa vida. Éste impulso a la unidad en la comunión-amistad con el Padre y entre todos los seres humanos es lo que anima al verdadero movimiento ecuménico de todos los cristianos.

¿Qué tiene de nuevo, entonces, la nueva comunión ecuménica de Comalapa fundada por el P. Eduardo Aguirre? Aguirre ofrece ordenar diáconos permanentes, ordenar sacerdotes a personas casadas, ordenar a mujeres, organizar comunidades religiosas de hombres y mujeres con vida en común, y algunas otras variantes de lo mismo. Esto podrá sonar muy transgresivo en Comalapa, pudo también haber sido noticia en 1968, pero a estas alturas del s. XXI, más que de admiración y asombro, no puede sino llenarnos de pena por su falta de imaginación y de originalidad. Con el debido respeto que merece, y salvadas todas las distancias de Londres a Comalapa, estas ofertas no son distintas de lo que ya administra la Comunión Anglicana. Si Aguirre estuviera animado por un verdadero espíritu ecuménico -y creyera en lo que dice- se habría vuelto anglicano sin más.

¿Por qué entonces insiste el P. Aguirre en hablar de una “nueva comunión”? Es Dios el que quiso tener en Cristo una comunión-amistad con nosotros. “Otra nueva comunión” querrá decir quitar a Cristo de en medio para ponerse él en su lugar. De hecho, no creo que Eduardo Aguirre llegue a tanto. Hasta ahora sólo ha conseguido sacar a los cofrades de su iglesia de san Juan Comalapa. Tal vez logre destronar a la reina madre de Inglaterra, porque según se ve, quiere sentarse él en su lugar. Pero esta futura noticia (¿quién sucederá a la reina, Camila o Eduardo Aguirre?) se la dejo a un cronista de eventos sociales.

Así como no puedo acusar a nadie de ser un ingrato por no querer ser mi amigo, así tampoco estos obispos “do-it-yourself” pueden acusar al Papa y a los verdaderos obispos de ser unos tiranos por decir la verdad de los hechos, que el P. Díaz Duque y el P. Eduardo Aguirre están fuera de esa comunión-amistad porque ellos mismos se salieron: excomulgados.

Estas “nuevas” comuniones de Comalapa y de Chinautla reducen la iglesia a una ideología de cacique político (en el mejor de los casos para Aguirre en Comalapa) o a franquicia de restaurante y cantina 24/7 (para los Díaz Duque en Chinautla).

Pbro. Dr. Juan Pablo Torrebiarte

A1-666487 sohanin_gt@yahoo.com

30/10/2007 14:19 Angel María Pascual #. Personas

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