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Las Moradas del Castillo interior, una magistral lección de acción y contemplación

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Magistral, amena y llena de anecdotas vivenciales ha estado la conferencia de Don Antonio Mas Arrondo, que nos ha conmovido a los sacerdotes participantes, con su exposición de las Moradas de Santa Teresa. Y nos hemos sentido animados a leer o releer ésta y las demás obras de la genial Teresa.

A la hora de resumir la sublime y práctica enseñanza del libro de las Moradas ha recitado el ponente este maravilloso poema de la Santa, que en poco lo dice todo y que copio a continuación para deleite y provecho de quienes no han tenido la suerte de participar en esta jornada sacerdotal de formación permanente:

Alma, buscarte has en Mí, y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor, alma, en mí te retratar, que ningún sabio pintor
supiera con tal primor tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada hermosa, bella, y así en mis entrañas pintada,
si te perdieres, mi amada, Alma, buscarte has en Mí.

Que yo sé que te hallarás en mi pecho retratada, y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás, viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres dónde me hallarás a Mí, no andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres, a Mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento, eres mi casa y morada, y así llamo en cualquier tiempo, si hallo en tu pensamiento estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme, porque para hallarme a Mí, bastará sólo llamarme, que a ti iré sin tardarme y a Mí buscarme has en ti.

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