Facebook Twitter Google +1     Admin

Los bautizados debemos renovar el mundo

20140111214839-palo.jpg

Llegó Jesús –leemos en el evangelio de este domingo- desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. La escena no puede ser ni más grandiosa ni más llena de misterio, pero pretende transmitirnos algo sencillo que comienza a realizarse en el interior de las personas. Lo explica así el catecismo: en el bautismo de Cristo, se abrieron los cielos que el pecado de Adán había cerrado y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.

En la vida de los santos, que son los bautizados que viven con coherencia su bautismo, se manifiesta, como en nadie, esa fuerza renovadora que proviene del cielo y que renueva las cosas terrenas: ellos vivieron alegres y no tristones; hicieron felices a otros en vez de atosigarse buscando su propia felicidad egoísta; empezaron por reformar su vida y así cambiaron la sociedad de su época; no fueron críticos mordaces, sino impulsores esforzados de una  reforma eficaz y duradera.

Así se realiza la nueva creación, querida por Cristo, así debemos renovar nosotros, en el año recién comenzado, esta sociedad nuestra tan rota y desesperada. Si no lo hacemos los bautizados ¿Quién lo va a realizar?

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris