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los futuros sacerdotes deben saber dialogar con las culturas contemporáneas

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Lo dijo Benecito XVI a la Congregación para la Educación Católica el 21 de enero. Es decir -añadió- "reforzar y sostener significativamente la formación humana y cultural, también con la ayuda de las ciencias modernas, ya que algunos factores sociales desestabilizadores presentes hoy en el mundo (por ejemplo, la situación de tanatas familias separadas, la crisis educativa, una violencia generalizada, etc.) debilitan a las nuevas generaciones. Al mismo tiempo -sigue diciendo Benedicto XVI-, es necesaria una formación adecuada para la vida espiritual.

Pienso que esto es vital. No podemos arreglar la situación social, pero sí podemos ayudar a las personas. Especialmente a las llamadas a mejorar esta sociedad deficiente como son los sacerdotes. Y se les ayuda con una formación intensa y completa, humana, cultural y espiritual. Porque la persona es feliz desarrollando esas potencialidades y,siendo feliz ella, puede ayudar a otras a serlo. Sí, los sacerdotes no venimos a aguar la fiesta, sino a dar estabilidad, paz y felicidad, que se consiguen con esfuerzo, pero con un esfuerzo plenificador y que da satisfacción.

Mi experiencia de veinte años de formador de sacerdotes me asegura que esto no es una quimera. Cuesta, pero resulta. No se hacen milagros, pero sí mejoras notorias. Yo he visto cómo personas, que no habían leído un solo libro, se aficionaban a leer y aprendían y disfrutaban, y mejoraban la expresión, y agudizaban su percepción, y se hacían más capces de relación, de superación, es decir, se humanizaban y espiritualizaban a la vez.

Y cómo les ayudaba, además, el ambiente de oración y de silencio, de meditación y de celebración litúrgica bien cuidada. Qué jóvenes tan íntegros, tan dispuestos, tan entusiastas hizo esta sencilla formación. ¿Se erradicaban todos los defectos? ¡En absoluto! Es que .. no serían realistas ni humildes si no tuvieran defectos. Y, además, la cultura, las virtudes humanas y la vida espiritual, les enseñaba a luchar, a no rendirse, a conocerse en profundidad, a no sorprenderse por los fallos, a mirar hacia delante y no hacia atrás... Y éramos felices en este fraterno ir creciendo, en este ir aprendiendo, en este proceso intenso de formación...

Agradezco que el Papa, nos recuerde que esto es importante y que, aunque no cambie automáticamente la sociedad, planta la semilla para su mejora y para su felicidad. Y.. me siento muy feliz de mi trabajo, de tantos años, realizado con este fin...

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