Celebración de la Cena del Señor
Un fervoroso viacrucis por las estrechas calles del casco antiguo de Villamediana nos ha preparado para la gran procesión y celebración de Rammos.
La borriquilla ya está lista para adentrarse en esta Jerusalén que será Villamediana y traernos a Jesús nuestro Salvador.
Magnifico momento de adoración, muy bien preparado por la catequista María Jesús. Los niños se portaron muy bien, acompañados por un buen grupo de madres. Y hemos rezado, encendido velas y escuchado suave música de meditación. Magnícica experiencia.
Unidos a Cristo por el Bautismo –dice el catecismo-, los creyentes participan ya realmente en la vida celestial de Cristo resucitado, pero esta vida permanece escondida con Cristo en Dios. Alimentados en la Eucaristía con su Cuerpo, nosotros pertenecemos ya al Cuerpo de Cristo. Cuando resucitemos en el último día también nos “manifestaremos con Él llenos de gloria”. Esperando este día, el cuerpo y el alma del creyente participan ya de la dignidad de ser “en Cristo”; donde se basa la exigencia del respeto hacia el propio cuerpo y también hacia el ajeno, particularmente cuando sufre. Los creyentes tenemos la misión de recordar este mensaje a la sociedad descreída en que nos ha tocado vivir, para restituirle la alegría y la esperanza que ha ido perdiendo a pasos agigantados. Y lo haremos si vivimos nosotros alegres y esperanzados, a pesar del cansancio, los fracasos o la enfermedad.
Hermanos y amigos todos de Villamediana, que nos hemos reunido en este templo querido, ya preparado para los días grandes de la semana Santa, que comienza dentro de una semana y que culminará en la Pascua del domingo DIEZ Y SEIS de ABRIL, Domingo de resurrección.
ESCUCHAD EL SOLEMNE PREGON QUE PARROQUIA Y COFRADÍA OS OFRECEN. Es ya el quinto año que lo hacemos en el pórtico de la Semana Santa. Que nos ayude a conocer mejor lo que en esos días santos celebramos y a vivirla con más intensidad y mayor provecho.
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Hermanos y amigos de Villamediana, jóvenes y mayores: No desacralicéis la fiesta. Vividla con entusiasmo, como si otra vez fuerais niños temerosos ante los trajes de los Nazarenos, pesarosos por el silencio, el recogimiento o las lágrimas que veíais en los mayores.
Viene el Hijo de Dios crucificado y vivo entre nosotros. No viene solo, viene con su Madre. Acogedles con fe y con piedad, que es tanto como decir con respeto y con orden. Demostradles todo el afecto de que sois capaces en Villamediana, porque Jesús, el que viene, es Hijo de Dios e Hijo de la mejor de las madres.
Viviendo junto a María su dolor, la podremos acompañar también en el encuentro feliz con su Hijo Resucitado, en la mañana de Pascua, culminando así las celebraciones de nuestra solemne y esplendorosa Semana Santa de Villamediana, que con este Pregón se inaugura.
-Gracias por asistir al Pregón, gracias a los que lo habéis hecho posible ¡Feliz semana Santa! ¡Podéis ir en paz!
Hoy ha tocado hablar sobre LA COMUNIÓN:
-Se puede recibir de rodillas o de pie. Pero, al menos, en el momento previo a recibir la Comunión se debe hace una genuflexión o una reverencia profunda. Es un gesto que expresa que se está ante el Señor, presente en el Pan Eucarístico.
-Cuando el sacerdote presenta la Hostia diciendo: “El Cuerpo de Cristo”, se responde en voz clara: “Amén”.
-Se puede elegir recibir la comunión en la boca o en la mano.
-Se recibe la comunión en la boca, abriéndola respetuosamente para que el sacerdote pueda depositarla en la lengua.
-Se recibe la comunión en la mano, extendiendo la mano izquierda, bien abierta, haciéndole, por debajo, con la derecha, también extendida “como un trono”, para luego con la derecha tomar el Pan y comulgar allí mismo, antes de volver a su lugar. No se “coge” la Comunión con los dedos -a modo de pinzas- sino que el ministro lo deposita dignamente en la palma abierta de la mano izquierda. No se coge: se acoge.
Esta mañana hemos dedicado una hora a unirnos con todas las iglesias del mundo que han vivido las "24 horas para el Señor", tal como quiere el Papa y como nuestro obispo nos ha pedido que las vivamos en las parroquias.
Han sido momentos intensos de oración y adoración, que también han posibilitado a quienes han querido recibir el sacramento de la Reconciliación.
El sagrario abierto facilita la confidencia con el Señor y mueve al amor sincero.
Esto recuerda en su impresionante libro "La fuerza del Silencio", muy a proposito para ayudar a vivir hoy las "24 horas para el Señor" :
En 2011, durante la vigilia de la Jornada Mundial de la juventud celebrada en Madrid, el papa Benedicto XVI iba a dirigirse a los jóvenes del mundo entero. Se disponía a tomar la palabra cuando se levantó un viento impetuoso y estalló la tormenta. El papa y los jóvenes esperaron a que amainara la tempestad. Cuando por fin el tiempo se hizo más clemente, un maestro de ceremonias entregó al Santo Padre el discurso que estaba previsto. Sin embargo, el papa prefirió dedicar el tiempo que quedaba a lo esencial. En lugar de hablar, invitó a los jóvenes a unirse a él en un silencio de adoración. Arrodillado ante el Sagrado Sacramento, Benedicto XVI rezó con su silencio. Detrás de él había más de un millón de jóvenes calados hasta los huesos y hundidos en el barro; no obstante, en medio de esta inmensa multitud reinaba un silencio sagrado impresionante, cargado literalmente de presencia adorada. Es un recuerdo inolvidable, una imagen de la Iglesia reunida en torno al Señor en el gran silencio (Pensamiento nº238).
En la foto el Cardenal Sarah en adoración ante el Santísimo.
Comenzaremos con misa y adoración en la tarde de mañana viernes 24. Interrumpimos en la noche y terminamos con la misa y adoración el sábado 25 en la mañana.
La hemos tenido esta tarde con el último grupo de niños, que recibirán en mayo la Primera Comunión.
Como con los otros grupos hemos tenido una preparación en común, con oración y examen de conciencia, confesiones individuales, acción de gracias en comun y fiesta con dulces para mostrar nuestra alegría por el perdón. Bonita celebración con niños que siempre nos enseña tanto a los mayores.
Nos hemos reunido sacerdotes y catequistas en un encuentro muy provechoso. Nuestro obispo nos ha dado dirctrices claras y ánimo y se nos han presentado interesantes materiales. Una bonita jornada.
Aunque la celebración litúrgica de San José será el lunes, mañana domingo celebramos el día del Seminario. Todos los años es una ocasión para pedir vocaciones sacerdotales y para pedir por los seminaristas, este año nos urge nuestro obispo a que redoblemos la oración y hagamos conciencia en el pueblo cristiano sobre la necesidad de sacerdotes. Nuestro seminario cuenta con tres seminaristas en el menor y otros tres en el mayor. Pocos, para ir supliendo a los sacerdotes que se jubilan. Ojalá que la intercesión de San José y de la Virgen nos consigan muchos más y sean generosos en la respuesta.
El segundo grupo de niños de catequesis de Primera comunión ha celebrado esta tarde en la iglesia la fiesta del perdón.
Tras una preparción comunitaria, cada niño ha pasado por el confesonario y hemos terminado todos juntodos juntos con una oración de acción de gracias.
Al final, en la sacristía, la parroquia les ha obsequiado con dulces para festejar tan alegre acontecimiento.