Con la Virgen de los Parrales en Baños de Rio Tobía
Tras haber pasado el verano en su ermita, la imagen de Santa Eufemia, regresa a su altar de la parroquia, intercambiando el lugar con su otra imagen, que tenemos de la Patrona. Así de luminosa lucía esta tarde.
Así de hermosa y cercana la pusieron hoy para su novena, que he tenido la suerte de comenzar.
Me impresiona, lo que dice el Papa en la entrevista que le hace el director de "La Civiltà Cattolica, por su novedad en la exposición de la doctrina, por su visión certera de los problemas y su modo de afrontarlos.
En concreto me ha llamado la atención, más que otros, el siguiente párrafo:
"Pensemos en las religiosas que viven en hospitales: viven en las fronteras. Yo mismo estoy vivo gracias a ellas. Con ocasión de mi problema de pulmón en el hospital, el médico me prescribió penicilina y estrectomicina en ciertas dosis. La hermana que estaba de guardia la triplicó porque tenía ojo clínico, sabía lo que había que hacer porque estaba con los enfermos todo el día. El médico, que verdaderamente era un buen médico, vivía en su laboratorio, la hermana vivía en la frontera y dialogoaba con la frontera todos los días. Domesticar las fronteras significa limitarse a hablar desde una posición de lejanía, encerrarse en los laboratorios, que son cosas útiles. Pero laa reflexión, para nosotros, debe partir de la experiencia".
Qué preciosa y útil reflexión y qué indicación para seguirla, nosotros los sacerdotes. No quedarnos en el laboratorio, sino vivir en la frontera los problemas de la gente que nos es confiada para poder ayudarles con eficacia por conocerlos, uno a uno, con sus necesidades concretas, no simplemente cómo un número.
¡Gracias, Santo Padre, por la luz de sus reflexiones!
Leo con admiración e interés la entrevista que publicaron hoy, simultaneamente, las revistas culturales y teológicas de los Padres Jesuitas. La comentaré cuando la haya profundizado, tras la primera lectura que acabo de iniciar. Pero me parece especialmente esclarecedora sobre la persona y los proyectos del Papa.
Salieron esta mañana para Roma, vía Barcelona. Les deseo un buen viaje y les agradezco de corazón la visita ¡Lo pasé de maravilla! Siento que fuera tan breve. Espero se repita.
La foto es de las montañas de Valvanera, que me salió preciosa. La colgué ayer, viniendo de Madrid en el autobus y pasando por montañas parecidas a estas, que separan La Rioja de Soria.
Hoy tenía proyectado viajar a Santander con Luis Antonio, Walter y Ronal, pero me he tenido que venir a Madrid por una cuestión familiar. Pero, gracias a Dios, he podido hacerlo por haber terminado las fiestas patronales y contar con la presencia de Mons. Lucio Angel, que me ha sustituído generosamente.
La foto es del domingo en la procesión de Valvanera, con el Obispo y el Vicario General. Por cierto, que me confirmó Don Juan José, por escrito, que el próximo año estará, Dios mediante, en Villamediana para la fiesta de Santa Eufemia.
El grupo de danzas alegra el regreso de la imagen de Santa Eufemia, que ha estado en la iglesia desde mayo, a su ermita. El canto, la música, la alegría, el descanso, el compartir, han sido la características de estos inolvidables días. Regresamos así a los trabajos con mayor entusiasmo y con más fuerza y ganas.
El la fotografía se aprecia una parte de los sacerdotes que hemos participado en la fiesta. Estamos en la ermita de la Santa, en la que se intercambian las imágenes de la misma: la que está en la iglesia y la que está en la ermita.
Ha sído un día de alegría, abundante participación y petición a la Santa para que nos cuide a personas y familias de Villamediana.
Con el P. Walter, a la salida del acto de entrega del Plan Pastoral en Valvanera.
Así he podido sacar, desde mi puesto en el presbiterio, el canto final a la Virgen en el acto de entrega del Plan Pastoral.
En el acto de la tarde se nos ha hecho entrega a los Arciprestes del Plan Pastoral y del Icono para este año. Además se ha unido a mi Arciprestazgo el del Leza, con lo que aumentó mi campo de coordinación y animación pastoral. En la foto, con el P. Ronal, al salir del acto de la tarde en Valvanera.
La foto muestra la procesión con la Virgen de Valvanera, que tanto me ha recordado su visita a mi parroquia. Se la he agradecido a la Virgen y le he presentado las espectativas y proyectos para el nuevo curso. Con su ayuda tengo la seguridad de que resultarán más fáciles de realizar.
Con los padrecitos Walter y Ronald y con Luis Antonio hemos acomapañado la multitudinaria peregrinación diocesana a Valvanera, presidida por nuestro Obispo.
En la foto, un momento antes de la Concelebración, acompañados por Don Venancio.
Mañana subo a Valvanera con el Obispo y los representantes de toda La Rioja, para agradecer a la Virgen su visita a la parroquia y celebrar su fiesta. Así la he puesto hoy en la Iglesia, para recordarla y festejarla como se merece.
Alegre y muy emotiva ha resultado la misa en la ermita de Santa Eufemia. La emocion me hizo olvidar sacar fotos, así que no quedó constancia gráfica. Sólo al final saqué ésta, a la banda de música, que alegraba las calles del pueblo y que vino a la ermita, finalizada la misa.
Me acompañaron dos sacerdotes sololatecos, Walter y Ronald, con quienes tuve la alegría de concelebrar por vez primera, pues no los había visto después de su ordenación hace tres años.
Numerosa la participación de la gente y muy diversa: niños, familias jóvenes y gente mayor ¡Una preciosa mañana de fiesta en un lugar tan tradicional y querido para todos los habitantes de Villamediana, como es la ermita de su patrona Santa Eufemia.
Aunque es pequeña, todos tenemos un buen lugar en la plaza de la ermita. Celebraremos a la santa en ese lugar donde generaciones de hombres y mujeres de Villamediana le han rezado a la santa. Que ella nos conceda vivir unas muy felices y solidarias fiestas. Ya han comenzado y todos estamos más contentos ¡Viva Santa Eufemia!
Querida, Santa Eufemia, Patrona de nuestro pueblo de Villamediana, hoy te traemos flores para adornar tu imagen en los días de tu fiesta y mostrarte nuestro aprecio. Te las ofrecemos como símbolo de nuestro trabajo y de nuestros buenos deseos: la flor de compartir con todos, incluso con los que provienen de lugares distintos; la flor de que los niños hagan caso a sus padres, abuelos, maestros y catequistas; la flor de la amistad y la solidaridad entre todos; la flor del buen humor y la alegría; la flor de no decir mentiras y difundir la verdad; la flor de la esperanza de los que no encuentran trabajo, para que lo encuentren; la flor de nuestras oraciones y la flor de nuestros sacrificios y de nuestras alegrías. Recíbelas con el mismo cariño con que recibes, desde hace tantos años, las oraciones y ofrendas de los habitantes de Villamediana y concédenos vivir contentos y felices los próximos días de tu fiesta. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Hoy le traemos flores y cantamos canciones a Santa Eufemia porque ella es para nosotros, como lo fue para nuestros mayores, un modelo de comportamiento que nos anima a vivir con optimismo, esperanza y alegría, a pesar de las dificultades.
Ella vivió como creyente sincera y no cedió ante el materialismo pagano, que la incitaba a vivir para sí misma, sin cuidarse de hacer el bien, que, aunque sea costoso, mejora a las personas y a la sociedad.
La Joven Eufemia se hizo creyente, viendo el buen ejemplo de otros cristianos que vivían con alegría y solidaridad, en medio de un mundo descreído, triste y despiadado.
Se entusiasmaba escuchando el evangelio, en celebraciones que se hacían ocultamente en casas particulares, porque los cristianos eran perseguidos por no aceptar someterse a leyes injustas que no respetaban ni la libertad, ni las conciencias.
Amaba la catequesis con la que se preparó para recibir el bautismo y la Comunión, aprendiendo las verdades del credo, ejercitándose en cumplir los mandamientos y practicando la oración cristiana.
Así vivió una juventud corta, pero feliz y cuando la amenazaron de muerte para que viviera de otra manera, prefirió morir antes que pervertir su conciencia y arruinar su esperanza.