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Hace cien años San Josemaría comienza su camino vocacional

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Fue en Logroño una fría mañana de enero de 1918, tras una gran nevada. Las huellas de un carmelita descalzo removieron su corazón juvenil y dieron un giro nuevo a su vida.

Unas huellas en la nieve, que remueven su interior, 

Su corazón se conmueve barruntando ya el amor.

San Josemaría entiende que debe entregarse a Dios.

Danos, San Josemaría, un gran amor a la cruz, trabajar con alegría, llenar el mundo de luz.

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