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Lectura orante de la Biblia, según el Papa

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Se comienza con la lectura (el conocimiento de su contenido auténtico): ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.

Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es:¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros? Aquí, cada uno personalmente,pero también comunitariamente, debe dejarse interpelary examinar, pues no se trata ya de considerar palabras pronunciadas en el pasado, sino enel presente.

Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio), que supone la pregunta: ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra? La oración como petición, intercesión, agradecimiento y alabanza, es el primer modo con el que la Palabra nos cambia.

Por último, la lectio divina concluye con la contemplación (contemplatio), durante la cual aceptamos como don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, y nos preguntamos: ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor?     La Palabra de Dios se presenta aquí como criterio de discernimiento, «es viva y eficaz, más tajante que la espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón » (Hb 4,12).

Recordar, además, que la lectio divina no termina su proceso hasta que no llega a la acción (actio

),que mueve la vida del creyente a convertirse en don para los demás por la caridad.

16/11/2010 18:46 Angel María Pascual #. Pastoral

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